Por esas casualidades que en ocasiones trae consigo la vida nacional, el mismo día que la candidata amiga del difunto líder socialista Hugo Chávez declinó de su aspiración presidencial, fue también capturado el cabecilla de las Farc Jesús Santrich, como se hace llamar el jefe guerrillero.

Es fácilmente entendible que la inmensa mayoría de los colombianos tengamos por las Farc un sentimiento de rechazo y repudio, pues al menos durante 60 años han sacrificado la tranquilidad del pueblo colombiano bajo la excusa de la lucha por la reivindicación de los derechos sociales, lo cual a la final no terminó siendo otra cosa más que el deseo de unos comunistas trasnochados de hacerse con el poder por la vía de las armas y el patrocinio del negocio maldito del narcotráfico.

Estupefactos quedamos los colombianos al enterarnos que la Fiscalía General de la Nación, en cabeza del doctor Nestor Humberto Martínez, procedió a dar cumplimiento a una orden de captura emitida por un Juez de Nueva York, contra Seusis Pausivas Hernández Solarte, alias “Jesús Santrich”. Nuevamente las autoridades norteamericanas destapando las ollas podridas que aquí no somos capaces siquiera de voltear a mirar.

Mucho le advertimos a Santos que no negociara con los terroristas de las Farc, pero éste se hizo a oídos sordos y prefirió sentarse a manteles con un puñado de bandidos que lo único que han hecho durante su vida es delinquir a la más alta escala. Pero no bastándole al presidente de los colombianos, no sólo los sacó de lo más profundo de la selva, en donde se encontraban gracias a la inclemente persecución a la que los tenía sometidos el presidente Álvaro Uribe, sino que los premió otorgándoles impunidad a pesar de sus múltiples crímenes contra los colombianos.

Hoy, cuando las evidencias de que lo que denunciamos durante este gobierno y que resaltamos especialmente en la campaña por el plebiscito es una realidad, no queda otro remedio que decantarnos por una candidatura que se proponga eliminar las concesiones que la actual administración les hizo a las Farc y que contribuya de manera decidida con el gobierno de los Estados Unidos, para que continuando con sus labores de inteligencia pongan tras las rejas de una prisión gringa a los demás camaradas de Santrich.

Tal vez si de algo estamos seguros, es que este bandido no actuaba como rueda suelta entre el engranaje de las Farc y de sus supuestas disidencias, tanto es así que las pruebas en su contra revelan conversaciones con los carteles de la droga mexicanos.

Nuestra gratitud a las autoridades norteamericanas por esta labor titánica, esperamos que Santos cumpla con el tratado de extradición y envíe lo antes posible al mencionado criminal.

Al final sólo nos queda una duda: ¿cuándo vendrán por los otros?

@MiguelCetinaC

Publicado: abril 11 de 2018