Las regiones de Colombia son un único lugar donde confluyen las más ricas e históricas tradiciones de nuestra diversidad cultural. Marcadas por la alegría de sus habitantes, estos lugares son fundamentales para el desarrollo social y económico de la Nación.

Sin embargo, por factores que aún hoy en día son difíciles de entender hay personas que se rehúsan a darle la mano a los territorios más apartados al centro del País, a pesar que en la contienda electoral acuden masivamente allí para aumentar su votación.

Es casi como si una vez asumen el cargo las agendas regionales desaparecen de la mente de los mandatarios, prácticamente como si fueran borradas de allí por algún factor sobrehumano que les impide mirar más allá de las más notables capitales.

Como resultado de este actuar, existen múltiples lugares del territorio donde la presencia del Estado es mínima, creando así todas las condiciones para que la criminalidad se apodere de lugares puntuales ante la ausencia de la legítima autoridad de la institucionalidad democrática.

Casos como el de El Catatumbo, por ejemplo, son muestra fehaciente que, por múltiples factores políticos, durante los últimos 8 años el Gobierno Nacional se desinteresó por completo en la situación de una región clave para el control de las rutas del narcotráfico y el contrabando desde y hacia Venezuela.

Ahora, la población que vive allí se ve completamente sometida a la criminalidad y no encuentra otra respuesta a la situación más que el agachar la cabeza y aceptar con dolor esta realidad so pena de ser afectados por el terrorismo. 

Este desafortunado hecho, no obstante, no es exclusivo de esa zona. La incontrolable extorsión en el Cesar y Córdoba, la falta de infraestructura de agua potable en La Guajira o el notorio olvido de San Andrés son situaciones que se repiten a lo largo del País

Por eso, al ver estos primeros días de la administración Duque la tranquilidad llena mi alma al ver que las regiones volvieron a ser una prioridad para el Gobierno Central después de 8 años de un profundo y notorio abandono.

El regreso de los talleres democráticos los sábados, el ponerle el pecho a la difícil situación que se vive en las regiones más apartadas y el compromiso de un gabinete técnico, son plena garantía de que esta administración se preocupará por igual de la situación de movilidad y seguridad en Bogotá así como del aumento de los cultivos ilícitos en el Cauca y de la falta de vías terciarias en Sucre.

El pueblo colombiano puede tener la seguridad que Iván Duque y Marta Lucía Ramírez no escatimarán el más mínimo esfuerzo en recuperar la confianza de una ciudadanía que se vio clasificada por el saliente Gobierno, quien priorizó la vanidad y el interés por encima de la genuina voluntad de servicio a la Patria.

@Tatacabello

Publicado: agosto 17 de 2018