Desde hace bastante tiempo concluirán con mucha razón algunos. Y es que ya, desde 1991, está multinacional del entretenimiento decidió comprometerse con la causa diversa y consagrar el primer viernes del mes de junio de cada año, para un encuentro pro-gay multitudinario, conocido inicialmente como el “Disney Gay Day”. Un espacio exclusivo, lleno de privilegios y descuentos para homosexuales en el mismísimo Walt Disney World, en Lake Buena Vista, Florida. El mencionado bacanal rosa seria posteriormente reforzado y ampliado para abarcar todo el primer fin de semana del mes.

Al día de hoy, hasta las inteligencias más exiguas dudarían de las buenas intenciones de Disney con su principal (aunque no exclusivo) público objetivo; los niños. Es a ellos a quienes van dirigidas la mayoría de sus series, musicales, programas y películas, que hace mucho, evidentemente, abandonaron el propósito de ofrecer amable entretenimiento, aventuras animadas y cuentos de princesas, para ajustar su intencionalidad abriéndole paso a los enfermos y absurdos planteamientos antropológicos de la ideología de género, con las “nuevas formas de familia” y las “nuevas sexualidades” que ésta propone y tanto se empeña en imponer.

Las intenciones y “orientaciones” de Disney están muy bien definidas.  En el marco de su activismo pro-gay, la multinacional ha generado polémica en los últimos días por la inclusión de una escena rosa, (Baile romántico entre dos hombres) en el marco de su última adaptación cinematográfica “La Bella y la Bestia”, donde “LeFou”, interpretado por el actor homosexual Josh Gad, caracteriza un personaje bonachón, “alegre y divertido” que cuestiona y explora su sexualidad a lo largo del film, y que no sabe ocultar su atracción por Gastón, su  compañero de aventuras y villano de la película.

Y es que las palabras del director de la cinta, Bill Condon, “Cineasta de lo LGBTI” (Ver Disney Gay) no dejan lugar a las especulaciones. Éste declaró a la revista británica Attitude: “(LeFou tiene un momento bonito, exclusivamente gay)” (Ver Controversia por personaje gay). Con la inclusión de este personaje abiertamente homosexual en la adaptación del clásico animado, “Ahora clásico gay”, queda en claro el compromiso de Disney con la difusión de los “valores homosexuales”, la promoción de las identidades y orientaciones sexuales “diversas” y los postulados de la ideología de género.

Lejos de intentar disimular sus intenciones, éste gigante de la industria del entretenimiento se siente más que satisfecho con el adoctrinamiento homosexual sistemático, que viene desplegando a través de una campaña ininterrumpida, orientada a la normalización de la sodomía durante más de tres décadas. Para cumplir este objetivo, es vital desfigurar y desnaturalizar el matrimonio y la familia (Casi ninguno de los protagonistas en las películas animadas de Disney tiene papá y mamá y por lo general sus personajes centrales tienden a desafiar las costumbres y los valores tradicionales.) “El modelo de familia cambió, y es hora de entender que la homosexualidad es normal, o al menos, una variante posible y aceptable de la normalidad” es el mensaje que Disney pretende transmitir a los niños, saturándolos constantemente con imágenes, mensajes y contenidos premeditadamente envenenados.

La propaganda gay de Disney en sus producciones es permanente y va en aumento: En la Sirenita vemos a Úrsula, la villana inspirada en el drag queen “Divine” nombre artístico de Harrys Glenn. En Aladín, vemos al genio de la lámpara mágica frecuentemente travestido. En el rey león aparece Escar, un viejo y malvado león amanerado, y también, Timón y Pumpa, dos machos que crían juntos al pequeño Simba. En Mulán (Considerada la película más travesti de Disney), Su protagonista dramatiza toda la parafernalia de un travesti “mujer a hombre” y Shan, quien termina comprometiéndose con Mulán desarrolla sentimiento por ella mientras todavía cree que es hombre. Además, en esta misma película aparecen tres guerreros travestis; hombres graciosos que bailan vestidos y maquillados como mujeres. En Frozen, Elsa, la reina de hielo, es una mujer con sentimientos “diferentes” y en una futura secuela su interpretación abre la posibilidad de que su “príncipe azul” sea sustituido por una novia. En la famosa serie “Buena suerte Charly” un amigo de Charly aparece con dos mamás. En el final de la serie animada Gravity falls, el comisario y su asistente se declaran mutuamente su amor. En Zootopía aparecen dos antílopes machos que están casados y viven juntos. Recientemente la serie animada, Star vs las fuerzas del mal, incluyó una escena que muestra a varias parejas besándose, entre estas, una conformada por dos hombres.

Aunque podríamos continuar con los ejemplos (y ciertamente muchos no fueron incluidos) lo cierto es que la realidad es obvia; Aunque no lo reconozca abiertamente, Disney es orgullosamente gay, lo ha demostrado y lo seguirá haciendo cada vez con más propiedad. Ya salió hace mucho tiempo del closet, y al margen de sus intereses comerciales, no procura cosa distinta que seguir endosando todo su prestigio, influencia, creatividad, poder y capacidad económica a los intereses de su agenda predilecta, la homosexual, a la que ama y defiende entrañablemente.

Es de esperarse que, en el futuro próximo, Disney vaya mucho más allá, ofreciendo contenidos cada vez más sugestivos y explícitos en sus películas y animaciones, glorificando descaradamente la inversión sexual y las parafilias, al mismo tiempo que continuará arremetiendo contra los más indefensos, banalizando y ridiculizando la familia tradicional, la de un hombre con una mujer y sus hijos, construcción cultural que tiene que desaparecer según los conceptos de género tan de moda hoy. Ésta institución, la familia tradicional, no dejará de estorbar a los intereses de la marea gay hasta que esté totalmente abolida, de-construida y erradicada, y en ese propósito, el imperio de Mickey Mouse está más que comprometido.

#DisneyConMisHijosNoTeMetas

@7MarcoFidelR

Publicado: marzo 28 de 2017