No se puede nunca olvidar que los cabecillas de las Farc son unos criminales de guerra, responsables de los peores delitos de lesa humanidad. El hecho de que Santos, contra la voluntad del pueblo colombiano, los haya convertido en congresistas, no borra, ni mucho menos su prontuario. 

La JEP, tribunal que supuestamente tiene el deber de investigar y sancionar las atrocidades de los miembros de las Farc, en la práctica se convirtió en una jurisdicción burocrática, paquidérmica, corrupta y facilitadora de mecanismos para que los terroristas puedan burlarse de sus víctimas, con total impunidad. 

Hace pocos días, la JEP permitió que dos genocidas de las Farc, Rodrigo GrandaCarlos Antonio Lozada, viajaran a Venezuela con el propósito de participar en la reunión del denominado Foro de Sao Paulo, organización que congrega al narcocomunismo de América Latina.

Indigna que los jueces de las Farc permitan que sujetos peligrosos como LozadaGranda, puedan pasear por Venezuela, promoviendo el odio, la violencia, el terrorismo y, por supuesto, aplaudiendo y respaldando los crímenes y atrocidades cometidos por la dictadura mafiosa que encabezan Nicolás Maduro y Diosdado Cabello. 

No es admisible que los magistrados de la JEP, que en la práctica fungen como abogados y terapeutas de los genocidas, hayan permitido que dos de los más peligrosos narcotraficantes y asesinos de las Farc fueran a Caracas a echar discursos incendiarios a favor de la dictadura y del sistema criminal conocido como “socialismo del siglo XXI”.

Vale la pena recordarle una vez más a la cabecilla de la JEP, la señora Patricia Linares, que el pueblo colombiano votó en contra de la impunidad para los miembros de la banda terrorista Farc. Ese voto, que fue desconocido alevosa y brutalmente por el corrupto expresidente Juan Manuel Santos, se mantiene incólume y si por alguna razón hoy se repitiera el plebiscito, seguramente el porcentaje de colombianos que votarían en contra del acuerdo con Timochenko, sería aún mayor que el que se registró el 2 de octubre de 2016. 

En tono encendido, el narcotraficante Carlos Antonio Lozada, intervino en la denominada “Marcha antiimperialista y solidaridad por la paz” que tuvo lugar en Caracas, diciendo que “tenemos un reto inmenso: acabar de construir la patria bolivariana que ustedes han iniciado… Gracias gobierno venezolano por todo este ejemplo, por todo el sacrificio y la enseñanza que nos están dando. Hasta la victoria, siempre”. 

Terrorista Lozada en Caracas

El discurso de Lozada es la demostración del maridaje criminal que desde siempre ha existido entre la dictadura venezolana y la banda criminal Farc, alianza que se ha fortalecido gracias a la alcahuetería de la JEP, tribunal que en vez de estar investigando a Carlos Antonio Lozadapor el reclutamiento y violación de miles de niños, ha preferido allanarle el camino para que participe en un evento de respaldo a la tiranía que mata de hambre al pueblo venezolano. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 28 de 2019