El domingo Colombia celebrará más que unas elecciones parlamentarias. Se jugará el destino del próximo cuatrienio. También será la oportunidad para castigar en las urnas al que sin duda ha sido el Presidente más malo de la historia del país, es decir, el de Juan Manuel Santos.

Los colombianos tenemos una oportunidad de oro para darle un viraje al país. No soy de los que cree que hay que volver trizas el acuerdo de paz suscrito por Santos y la guerrilla de las Farc. Pero casi, porque los puntos acordados en La Habana por las partes fueron rechazados por el Pueblo en el plebiscito del 2 de octubre de 2016. Eso quiere decir que el proceso de paz es ilegítimo. Nadie, así Santos saque pecho diciendo que es un Nobel de Paz, está por encima de la voluntad popular.

Yo, por fortuna, tengo muy claro cómo votaré el domingo. Al Senado mi voto estará con mi amigo Rodrigo Lara Restrepo. Y esto lo digo no porque sea mi amigo: Lara Restrepo es un hombre preparadísimo y con un carácter a toda prueba. Es polémico pero honesto. Es temperamental a morir pero tiene un corazón que no le cabe en el pecho. Me consta que cuando a veces pierde el control sufre como el que más. Y tiene una ventaja: es capaz de ofrecer excusas si sabe que se equivocó.

Mi voto por Lara Restrepo también es un homenaje a mi recién fallecido padre, Antonio José Cancino, quien fue amigo y defensor del ex ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla, asesinado por el narcotráfico hace 34 años.

Mi padre y Lara Bonilla tuvieron más que una relación cliente-abogado. En realidad eran confidentes. Mi viejo me contaba cómo sufrió Lara Bonilla cuando el narcotráfico quiso enlodar su buen nombre. Mi papá decía que para Lara Bonilla era peor el descrédito que la muerte.

Si mi padre viviera y pudiera votar, seguro lo haría por Lara Restrepo. No tengo duda de que para él sería un honor darle el voto al hijo de su amigo, al mártir, al hombre que nunca le temblaron ni la voz ni la honestidad, al destacado dirigente que solo se le puede comparar con don Guillermo Cano y con Luis Carlos Galán.

Para la Cámara de Representantes mi voto también está claro. Será por Edward Rodríguez, también mi amigo. Con solo 36 años, Rodríguez ha demostrado que la preparación está por encima de la juventud.

En la Comisión de Acusación de la Cámara, Rodríguez ha demostrado que, cuando se quiere, las cosas se pueden hacer bien. Por ejemplo, no le ha temblado la mano para hacer una investigación seria en contra de un magistrado de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia que al parecer hace parte del llamado “cartel de la toga”.

Así que si Dios me permite votar el domingo, lo haré con mucho gusto por Lara Restrepo y Edward Rodríguez. Quienes lean este escrito y quieran acompañarme en la misma causa, pueden estar tranquilos porque ninguno de los dos los defraudará porque hacen parte de esa generación de políticos nuevos que el país ha reclamado a gritos en los últimos años.

@CancinoAbog

Publicado: marzo 6 de 2018