El presidente Juan Manuel Santos aseguró el domingo en El Tiempo que “mi gobierno y yo hemos sido objeto de una de las oposiciones más duras en la historia de Colombia. Han tergiversado, inventado, calumniado con saña y odio”.

Señor gobernante: ¿oposición contra usted y su gestión? Volvámonos serios que el día de los inocentes aún está muy lejos. Es al contrario: en la historia del país ningún gobierno como el suyo ha sido más consentido por la prensa y por los organismos judiciales. Tanto que tras siete años de su mandato ninguno de sus funcionarios ha tenido que pasar por el tamiz de la justicia pese a los constantes escándalos de corrupción.

Es al contrario: en pocos gobiernos como el suyo la oposición ha sido tan arrinconada. O si no eche una mirada a las huestes uribistas: un hermano del ex presidente Uribe en la cárcel, medida de aseguramiento que ya no tiene el requisito de la urgencia; dos de sus ministros en prisión merecida o no pero en prisión por conductas  menos graves que las denunciadas a muchos de sus funcionarios; otro más tratando de conseguir asilo y su gobierno presionando para que lo traigan a Colombia. No digo que no haya culpables en los ex funcionario de Uribe, lo que si afirmo es que entre los suyos hay muchos que deberían estar rindiendo cuentas.

Y no nos vaya a decir que fueron decisiones ajenas al Ejecutivo. Todos fueron procesos impulsados por fiscales de su entera confianza, como Viviane Morales y Eduardo Montealegre.

En cambio miremos cómo lo han tratado a usted a propósito del caso Odebrecht. No hay duda de que la gran prensa ha acudido a cualquier tipo de argucias con tal de desligar a su señoría del espinoso asunto.

Para muestra un botón: hace poco en un periódico apareció este titular: “El poder y los 30 contratos del hombre que salpicó la campaña Santos”. Nótese que veladamente el objetivo es echarle toda el agua sucia a Roberto Prieto, gerente de sus dos campañas a la Presidencia.  

Incluso en la misma noticia se dijo que “para muchos fue una sorpresa que (Prieto) le ocultara (al candidato) durante siete años, que recibió aportes de la brasileña Odebrecht por 400.000 dólares, por fuera de los libros de la campaña Santos 2010”. 

Doctor Santos: Como todo el mundo sabe, Odebrecht terminó convertida en una empresa criminal y sus dueños no iban a regalar 400.000 dólares, primero, y después otro millón de dólares, solamente porque usted les caía bien o porque les encantaba la agudeza de su discurso.  

No, esos señores regalaron esa plata a sus campañas  porque sabían que si usted ganaba la Presidencia iban a ser favorecidos con millonarios contratos. Y vaya coincidencia: usted ganó la Presidencia en dos oportunidades y Odebrecht fue favorecido con un contrato de 900.000 millones de pesos para las obras de la vía Ocaña-Gamarra, también conocida como la carretera de las dos ministras.       

Entonces, señor mandatario, no le descargue todo el problema al pobre Prieto, que, si bien ya sabemos está multimillonario por cuenta de su gobierno –o mejor por cuenta de nuestros impuestos–, es su amigo personal y a los amigos, a los de verdad, no se les trata mal.  

Cuidado señor presidente que fácilmente Prieto puede prender el ventilador en el evento de que las autoridades le pongan una mano encima. O cuando se sienta abandonado por usted. Una persona asustada habla mucho. O si no mire el problemita en que metió a su gobierno Luis Fernando Andrade, presidente de la ANI, cuando recientemente estuvo en la Fiscalía.  

Mire también doctor Santos que usted es un Nobel de Paz y los ganadores de tan encumbrada distinción no pueden darse el lujo de que les digan mentirosos o de que los señalen de ser sabedores del ingreso de aproximadamente 1’400.000 dólares espurios a sus dos campañas.  

Si eso llegara a suceder, señor presidente, se imagina la decepción que se van a llevar de usted en el exterior. Con seguridad sufriría mucho, entre otras cosas porque –así lo niegue– su excelencia vive pendiente del qué dirán, no obstante en público diga que “siempre he preferido el dictamen de la historia que el dictamen de las encuestas”. 

Es más, señor Nobel de Paz, usted lo que debería es estar agradecido con Prieto porque, aparte de que le consiguió el dinero para sus dos campañas, logró voltear la agenda noticiosa y puso a todo el mundo a hablar de las infracciones cometidas en la de 2010 y no de los macrodelitos de la de 2014. 

Así que señor presidente no nos venga con el cuento de que su persona y su gobierno han sido tratados con saña y odio. O a lo mejor es que cuando usted habla de oposición se refiere a los congresistas del Centro Democrático. Si es por ellos, no se preocupe que una golondrina sola no hace verano. Además usted tiene la mermelada suficiente para manejar con un dedo el resto del Parlamento. 

Señor Nobel de Paz: que el ciudadano de a pie no lo quiera es su problema y por demás gravísimo. Razones mil habrá para tanta impopularidad en la calle. Pero, en todo caso, de la gran prensa no se queje.  

En mi radar solo hay dos espacios periodísticos claramente antigobiernistas: el programa radial La hora de la verdad y el portal Los Irreverentes. RCN Televisión tambien ha   publicado noticias contrarias al gobierno, so pena, eso sí, de que el señor presidente regañe en público a sus periodistas.  

Señor presidente: todavía no he leído el primer artículo en los medios tradicionales que diga que las Farc son las dueñas del país. Tampoco he visto el primero que hable del robo del plebiscito del 2 de octubre. Y mucho menos uno que diga que el país gobernado por usted está quebrado y que la gente la está pasando mal. 

ADENDA: Señor presidente, ojo con las ternas para la Corte Constitucional, ojala sean personas con experiencia, sin fanatismos, probas, prudentes, con pundonor y sin afanes de hacer genuflexiones a las Farc.

@CancinoAbog

Publicado: marzo 24 de 2017