La desaforada fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, parece haber sido reclutada con el fin de hacer guerra sucia, insultar a opositores y más recientemente para justificar los planes criminales contra algunos dirigentes políticos, entre los que se encuentran el presidente Uribe y los candidatos Iván Duque y Germán Vargas.

De forma desafortunada, Claudia Nayibe López reaccionó a la información de inteligencia que confirmaba la existencia de un plan para acabar con la vida del presidente Uribe, dando a entender que quien resulta amenazado algo habrá hecho para ser víctima, mientras que ella y sus compañeros políticos han “sembrado para que la única amenaza que cosechemos sea las de los abrazos y las selfies”.

En un país con los elevados niveles de violencia que se registran, una afirmación de ese calibre no solo es desafortunada, sino que es una bofetada a las víctimas de los antisociales. ¿Cuántos defensores de derechos humanos, periodistas, activistas, dirigentes han sido amenazados y asesinados, por hacer su trabajo? ¿Acaso ellos han hecho algo “malo” para ser objeto de acciones de violencia?

Según la retorcida lógica de Claudia Nayibe López, los millones de colombianos que han sufrido los rigores de la violencia, “algo habrán hecho” para merecer su suerte. Grave, muy grave que una persona con razonamientos tan elementales y primarios sea una posible vicepresidenta del país. Pero más delicado aún es el silencio cómplice de sus socios políticos, empezando por el doctor Sergio Fajardo.

Fajardo, que conoce de primera mano las dinámicas de la violencia y el terrorismo en nuestro país debe aclarar si la posición reduccionista y elemental de su fórmula es compartida por él. Lo mismo debe hacer Antanas Mockus, quien posa de humanista y promotor de la tesis de que “la vida es sagrada”.

Segregaciones como la que ha hecho la aspirante a vicepresidente de la República son letales, pues apuntan a servir como base argumentativa de aquellos que se valen de las amenazas para amedrentar a sus rivales.

Lo que los ciudadanos esperan de quienes aspiran a gobernarlos –como es el caso de Claudia Nayibe López-, es que éstos no tengan ninguna tolerancia frente a los actos de terror. Valga recordarle entonces a la doctora Nayibe que las amenazas de muerte sí que son expresiones deleznables de violencia y que éstas, bajo ningún pretexto, pueden ser toleradas.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 9 de 2018