Uno de los delitos por los que tarde o temprano deberán pagar los terroristas de las Farc, es el del reclutamiento forzado de menores, práctica sistemática que arrojó más de 3 mil víctimas en los últimos 20 años, de acuerdo con cifras de organismos nacionales e internacionales.

Buena parte de esos niños reclutados, fueron utilizados como esclavos sexuales. Uno de los peores depredadores de menores, hoy ocupa -para vergüenza de nuestra democracia- una curul en el Senado de la República.

Se trata del narcotraficante Julián Gallo, conocido con el alias de “Carlos Antonio Lozada”. Ese delincuente, que está pedido en extradición por el gobierno de los Estados Unidos, país que ofrece dos millones y medio de dólares por su cabeza, es señalado de ser un depravado violador de niñas.

En manos de las autoridades están los testimonios que dan cuenta de la participación decidida de la hoy también senadora por las Farc, alias “Victoria Sandino” en el reclutamiento de niñas -muchas de ellas de 10 años o menos-, que eran obligadas a tener relaciones sexuales con los cabecillas de su banda terrorista.

Una de las víctimas de Sandino, me narró la forma como fue reclutada y maltratada a los 13 años. El mismo día que fue llevada al campamento de las Farc, fue violada en 3 ocasiones. A los 15 días de estar esclavizada, la niña buscó a Sandino para implorarle que la liberara, o que al menos la mandara a un lugar donde no continuaran violándola. Sandino, con toda la dureza, se limitó a responderle que ella debía “acostumbrarse, porque eso [las violaciones] son parte de la lucha”.

Es deplorable que en el gobierno de Santos se haya incorporado a los delitos sexuales contra los menores como conductas conexas a la rebelión. Hoy, personajes como Roy Barreras, que defienden a capa y espada el acuerdo con las Farc, posan falsamente en el Congreso, presentándose como los protectores de los derechos de los niños de Colombia.

La verdad y la justicia son principios elementales para la construcción de una paz estable y duradera. Los terroristas de las Farc fueron amnistiados de facto. Todos sus crímenes -incluidas las agresiones sexuales contra menores de edad- continúan sin ser investigados por la JEP, tribunal que tiene el propósito de dilatar hasta la eternidad sus investigaciones. Han pasado dos años y medio desde la entrada en vigor de esa jurisdicción, y no se ha visto una sola sanción contra alguien que haya hecho parte de las Farc.

La única decisión que se les conoce a los magistrados, es la que salvó al narcotraficante Jesús Santrich de la extradición a los Estados Unidos, país que lo espera para juzgarlo por delitos relacionados con el tráfico de sustancias estupefacientes.

En los crímenes sexuales, la responsabilidad recae en quien comete el delito, quien lo ordena y, también, en quien lo encubre, como es el caso de la terrorista Victoria Sandino, mujer que allanó el terreno para que psicópatas como Carlos Antonio Lozada, llamado por sus víctimas con el alias de “tornillo”, pudieran esclavizar sexualmente a miles de niñas colombianas.

Y esas aberraciones, tarde o temprano, tendrán que ser rigurosamente sancionadas por la justicia, ya sea la nuestra o la internacional. Que nadie tenga la menor de las dudas. 

@MargaritaRepo

Publicado: mayo 27 de 2019