Durante varias décadas, la vía que conduce de Mamatoco a Minca fue excluyente. Todo el que queríasubir a esa parte de la Sierra Nevada de Santa Marta debía hacerlo en un vehículo de doble tracción tipo todoterreno. ¡Esa no era una carretera, era una trocha!

El mismo estado o tal vez peor, presentaba el ascenso entre Minca y los corregimientos de El Campano y La Tagua. Toda esta región tiene muchas riquezas, las tres principales son: ecológica, agrícola y turística. Para entonces, ninguna de estas actividades se podía realizar de forma viable y segura.

Como gobernador y especialmente como samario y magdalenense, siempre he identificado en la Sierra Nevada de Santa Marta un gran potencial. Tenía claro que la única manera de desarrollarlo era empezar por mejorar las condiciones de acceso a su territorio.

Construir una carretera de esta dimensión, que surcara las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta a partir del nivel del mar hasta llegar a 1.800 o más metros de altura; implicaba una gran inversión que solamente podía lograrse trabajando en equipo con la Nación.

Entre 2014 y 2015, iniciamos la gestión del proyecto el cual fue acogido por el vicepresidente Germán Vargas Lleras quien a través del Invías gestiono y garantizo el 50 % de los recursos para la vía Mamatoco-Minca y el Departamento aportó el restante. Ese fue el primer paso para abrir el corredor.

Con la vía de Mamatoco-Minca ejecutada consideramos que no debíamos quedarnos en ese punto y continuamos soñando en grande, el compromiso era llevarle bienestar y desarrollo a los nativos y colonos que habitan en la Sierra Nevada; por eso nuestro siguiente paso fue intervenir la vía entre El Campano y La Tagua.

Aportando recursos el Departamento y la Nación, y luego de establecer que técnicamente, la placa huella era la solución vial apropiada para ese corredor rural, definimos el desarrollo del proyecto en dos fases. La primera de La Tagua a El Campano y la segunda de El Campano a Minca.

En esta iniciativa concurrió mi administración (2012-2015) y la de mi sucesora Rosa Cotes (2016-2019), a quien le agradezco haber compartido nuestra visión, recoger lo sembrado para seguir cosechando beneficios para nuestra gente. Su gobierno fue quien aportó los recursos e inició la segunda fase: El Campano y Minca, el cual dejo completamente conectada a Santa Marta con el corregimiento de La Tagua (a 1.800 metros de altura).

Las obras no son de los gobiernos o de los gobernantes, son de la gente. Hoy, un año después de terminado el gobierno de Rosa Cotes, se culmino esta obra y se puso al servicio de la gente, propios y visitantes; lo valioso es que la ciudadanía reciba los beneficios, cuide las obras y exija nuevos retos.

@LuisMiguelCotes

Publicado: diciembre 17 de 2020