Se equivocan quienes piensan que el gobierno del presidente Duque se dejará amilanar con acciones terroristas como la que se ejecutó en la Escuela General Santander, donde los antisociales asesinaron a 10 policías e hirieron a más de 60 personas.

Paz en la tumba de los héroes que fueron asesinados y mano de hierro contra la banda criminal que planificó y ejecutó esa acción terrorista. Acá no se puede tener consideración ninguna con estructuras delincuenciales que creen que doblegarán al Estado de derecho a punta de dinamita y metralla. Colombia eligió a un presidente cuyo discurso siempre fue radical en contra del terrorismo. Si los autores de esa acción demencial creyeron poder medirle el aceite al gobierno Duque, están bastante equivocados, pues se enfrentarán a un gobernante al que no le tiembla el pulso para enfrentar al crimen organizado que aterroriza a la sociedad colombiana.

Este no es momento para hacer llamados al diálogo; se requiere una reacción contundente contra los criminales. Identificar cuanto antes quiénes están detrás de la acción y desatar contra esas personas –y la organización terrorista de la que hacen parte- la reacción de las fuerzas del orden.

Como bien lo dijo el señor presidente Duque, aquel fue ataque “miserable” que obliga a que todos los colombianos, sin distingo ideológico alguno, cierre filas entorno al gobierno y respalde las decisiones que adopte el gobierno nacional que desde ya ha anunciado medidas al respecto.

En su cuenta de Twitter, el primer mandatario aseveró que “vamos al lugar de los hechos. He dado órdenes a la Fuerza Pública para determinar los autores de este ataque y llevarlos a la justicia. Todos los colombianos rechazamos el terrorismo y estamos unidos para enfrentarlo. Colombia se entristece pero no se doblega ante la violencia”.

Trino del presidente Iván Duque

Fue el ELN

Así las autoridades no lo hayan dicho públicamente, en el seno de la Fuerza Pública no existe la menor duda de que el atentado fue ejecutado por la banda terrorista ELN, organización criminal con la que el gobierno debe suspender cualquier posibilidad de diálogo.

Los integrantes de esa estructura armada, son personas irracionales, convertidas en asesinos en serie y genocidas con los que es imposible sostener un diálogo y mucho menos perfeccionar una negociación.

Todos los actos violentos tienen consecuencias. En este caso particular, la consecuencia inmediata debe ser la de anunciar una guerra frontal, abierta, decidida y total contra el ELN y todas sus estructuras de apoyo.

A través de su cuenta en la red social Twitter, 17 horas del atentado, el denominado “Frente urbano ELN” anunció que “Algo sucederá en el calor de esta ciudad, un estallido de mujeres y hombres que se empiezan a organizar para sacar tanta maleza de este gran jardín de flores rojas”.

Trino de la banda terrorista ELN, horas antes del atentado

Preocupa que los organismos de inteligencia estatal no hubieran atendido el mensaje amenazante que fue emitido por esa organización terrorista para efectos de activar los mecanismos preventivos.

El error debe ser enmendado y proceder a identificar los nombres de las personas que están detrás del criminal Wilson Hernández, quien fue la persona que manejaba la camioneta cargada con explosivos que fue detonada en las instalaciones de la escuela de formación de oficiales de nuestra Policía Nacional.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 17 de 2019