Hoy he invitado a mi maestro y amigo Luis Fernando Gutiérrez Tobón, economista, exdirector de Fenalco y empresario a exponer su pensamiento, sobre el quel hemos venido cambiando impresiones.

“Un premio Nobel extraño no encubre el descalabro, Juan Manuel Santos pretendió ser San Francisco de Asís, gran pacificador, para la historia quedó a la altura del abuelito enseñando ballet de su nieta, lo hace bien, con ritmo, con gracia, la televisión nos lo mostró en faena familiar. 

Todo para explicar que dos Enriques, fueron el fundamento, la estructura de lo ocurrido en La Habana. Enrique Santos Calderón autorizado por su hermano presidente, durante seis meses, engañó al país declarando que no había contacto con las Farc, cuando estaba, a nombre del gobierno, ofreciéndoles impunidad total, no extradición, curules en el congreso, etc. etc… Enrique Santos, el hermano fue maravillosamente seleccionado para llevar las Farc, a La Habana, Enrique fue hombre clave, de inteligencia y habilidad sobresalientes, comunista convencido y confeso, con excelentes relaciones con el alto mando fariano, hombre de su absoluta confianza “el preciso.” En su magnífico libro “Así empezó todo” detalla su ingeniosa labor para llevarlos a Cuba.

El otro Enrique impuesto por las Farc, Enrique Santiago, abogado español también astuto, ladino, sagaz, recomendado por Piedad Córdoba fue hombre definitivo. Los dos Enriques tuvieron en sus manos el destino de Colombia para unirla al comunismo. A La Habana se fue con fin predeterminado, acomodar la Constitución a lo previamente acordado. Enrique Santiago se encargó de redactar la nueva Constitución Colombiana, 311 páginas adicionales, proFarc se adicionaron. A Cuba se fue a ver qué más exigían las Farc, 4 años de tediosas reuniones ocurrieron. Primera gran conclusión, el comunismo con dos cabezas de puente, más la bendición de Juan Manuel, sin disparar un tiro, se posesionaron del país. En La Habana celebraron la toma. Fotos gloriosas se divulgaron ampliamente por el mundo celebrando LA PAZ. Apoderarse sin guerra fue un éxito. El nuevo mejor amigo, Hugo Chávez Frías, colaboró, cobró caro eso sí, cinco bases aéreas que Obama ofreció a Colombia para lucha anti narcotráfico, no se aceptarían, ni una sola se construyó. Chávez ganó, costosa su intervención.

Ahora bien, algo trascendental nos falta por conocer. El general Jorge Enrique Mora Rangel, (un tercer Enrique) cucuteño, con todos los altos cargos del ejército con “constelaciones sobre sus hombros”, nombrado negociador en La Habana renunció cinco veces y cinco veces Santos no le aceptó retirarse. Escribió sus memorias, una prestigiosa firma americana las publicó, pero no están en el mercado, ¿alguien entiende por qué el país las ignora? ¿Por qué el secreto confesional? ¿Cómo sería Colombia post-Habana conociendo la historia que escribió el General Mora Rangel? ¿Hasta cuándo sometidos a esperar la otra cara de moneda en La Habana? ¿Qué opina el doctor de la Calle gran jefe? Renuncias y no aceptaciones despiertan enormes inquietudes, significan mucho para Colombia. Esconder la historia, es traición a la patria. No quiero condenar a nadie, como uno de los 50 millones de confinados, solicito se nos informe al respecto, la verdad sobre la duda hace patria. ¿Cómo aceptar dejar flotando semejante inquietud? Puede ocurrir que nada nuevo aparezca, pero el gobierno, el General Mora, el doctor de la Calle los países garantes tienen una obligación grave que cumplirle a Colombia, silencios cómplices minan el respeto y oscurecen la visión. Aclaren.”

El Rincón de Dios

“Él restaura mi alma; él me guía por senderos de justicia por amor de su nombre.”  Salmos 23:3.

@rafuribe

Publicado: junio 26 de 2020