Ahora que la JEP quiere apoderarse del Centro de Memoria Histórica, inspirado por el gran ideólogo Iván Cepeda, es relevante continuar con el análisis histórico de la separación de Panamá, rodeado de falsas interpretaciones.

En otra carta dirigida al embajador Martínez Silva el General Uribe solicita: “Que no haya recriminaciones entre sus copartidarios. Que estos necesitan garantizar su unidad. Y, para que no se crea que el consejo es interesado, admito desde luego una excepción: la de mi propio nombre. Porque tengo la conciencia tranquila sobre todos mis actos, no necesito la misericordia del silencio: venga el juicio, vengan las acusaciones cuando quieran, y sea cual fuere la sentencia, me someteré sin defenderme”.

Martínez Silva le responde: “…Ni este esfuerzo, ni el anterior, llevado a cabo con el Dr. Aquileo Parra, merecieron la aprobación del vicepresidente de la República”.

Es importante echar un vistazo a los tratados que sobre Panamá se tramitaron:

Tratado Mallarino-Bidlack – 12 de diciembre de 1846 entre la Nueva Granada y los Estados Unidos. Se llamó oficialmente Tratado de Paz, Amistad, Navegación y Comercio.

Tratado Clayton-Bulwer – 1850 se empieza a construir la vía férrea que comunicaría la costa Pacífica con la Atlántica.

John Hay, Secretario de Estado norteamericano firma el 18 de noviembre de 1901, en unión con Bunau-Varilla un tratado para la construcción del canal, que debía ser ratificado por la Junta Provisional del gobierno de Panamá y por el Senado de Estados Unidos. Esta decisión se toma como el anticipo de la sublevación contra el régimen colombiano y la obtención del apoyo norteamericano. Entre sus proyectos contemplaba la separación de Panamá.

Tratado Herrán-Hay entre Estados Unidos y Colombia para finalizar la construcción del Canal. No fue ratificado por el Senado colombiano el 12 de agosto de 1903.

El rechazo del tratado Herrán-Hay llevó a Panamá a buscar la separación de Colombia con el apoyo militar de los Estados Unidos que tenía en mente una vía interoceánica por el Istmo.

La red conspirativa la conformaban, entre otros, el médico Manuel Amador Guerrero y el general colombiano Nicanor de Obarrio. Amador viajó a Estados Unidos en busca de apoyo para el plan en vista de que las fuerzas norteamericanas habían ayudado antes al ejército nacional. También obtuvo en Panamá apoyo de jefes liberales y respaldo del comandante militar Esteban Huertas. Con estos apoyos se puso en marcha el plan separatista para noviembre de 1903. Recordamos que los generales liberales Uribe y Herrera habían firmado la paz en 1901, dos años antes, en Neerlandia y el acorazado Wisconsin.

Informes sobre una supuesta invasión nicaragüense provocó la movilización desde Barranquilla del batallón Tiradores comandado por el general Juan B. Tovar. El general Tovar tenía órdenes de reemplazar al gobernador José Domingo de Obaldía y al general Huertas. El 3 de noviembre llegó el batallón a Colón, y el estado mayor se trasladó a la ciudad de Panamá pese a la complicidad de los conjurados y J. R. Shaler, superintendente del ferrocarril, pero en Colón quedó inmovilizada la tropa del coronel Eliseo Torres. Con el estado mayor en Panamá y congelada la movilización de las tropas nacionales en Colón por el comandante John Hubbard del buque Nashville, surto en puerto, se apresuran las acciones para la separación. El gobernador Obaldía fue puesto bajo custodia y la escuadrilla naval colombiana anclada en Panamá, obligada a rendirse.

Doy gracias a la colaboración del coronel Achury en la investigación de estos y otros hechos históricos que se comentarán en próximas columnas.

El Rincón de Dios

“Ten cuidado en quién confías, el diablo antes de ser diablo fue un ángel y Judas antes de ser traidor fue discípulo”

@rafuribe

Publicado: mayo 15 de 2020