Esta semana Christian Krüger, Director de Migración Colombia, presentó un estructurado plan para permitir una correcta integración al País de los militares y policías venezolanos que desertaron de la dictadura para no continuar siendo parte del régimen.

Esta medida es quizás aún más necesaria que muchas de las acciones que se han llevado a cabo hasta el momento y puede ser el punto de partida para dar la estocada final a un régimen que se resiste a caer.

En efecto, el cerco diplomático que ha desplegado el Presidente Duque junto con los demás miembros del Grupo de Lima no se debe limitar a la puesta en marcha de una presión de la comunidad internacional para gestionar la caída de la dictadura, sino que tiene que ir de la mano con medidas que permitan un rompimiento total en la estructura de las Fuerzas Militares del vecino País, dado que ese ha sido el actor que le ha dado el oxígeno necesario al régimen para mantenerse.

Ello, toda vez que Chávez durante su mandato logró cimentar las bases de una clásica dictadura, donde los militares no solamente son los encargados de proteger al régimen, sino que, además, entran a tener un control absoluto sobre gran parte de los medios de producción del País. Es, en términos castizos, una forma efectiva de comprar el apoyo de la Fuerza Pública.

Como resultado, hoy en día las pocas empresas productivas que quedan en Venezuela están manejadas casi que por completo por la cúpula militar, lo cual explica el por qué no ha sido fácil que se desarrolle un golpe de estado efectivo que saque al chavismo del poder.

Por eso, es más que necesario el plan que a buena hora Migración Colombia y la Cancillería le presentan al País. Si los militares venezolanos tienen la seguridad que pueden migrar a Colombia sin ser perseguidos y con garantías para poder desarrollar su vida, podrán desligarse de una dictadura de la cual ellos mismos son prisioneros.

La caída del régimen difícilmente se dará como consecuencia de marchas pacíficas y plantones estudiantiles. La necesidad de una acción militar es cada día más apremiante. Sin embargo, la complejidad del entorno geopolítico en que se encuentra inmersa esta crisis dificulta que ello se pueda lograr mediante una intervención militar extranjera, por lo que el camino más seguro para la estabilidad de la región es un rompimiento de la estructura militar que dé paso a una legítima rebelión de un pueblo oprimido por un modelo político-económico que ha fracasado a lo largo de la historia.

Si el Gobierno Nacional, con programas como este, logra tal fin, puede tener la seguridad que al régimen chavista le quedarán los días contados y la normalidad podrá retornar a un País que ha sido víctima de un modelo que inexplicablemente algunos siguen sosteniendo la necesidad de implementar en Colombia.

Qué bueno que en días tan turbulentos como estos no se pierda el norte de uno de los principales objetivos de esta administración: ¡recuperar la libertad en la región!

@Tatacabello

Publicado: mayo 17 de 2019