No hay una sola razón objetiva que justifique el paro violento al que están convocando los sectores más recalcitrantes de la extrema izquierda, liderados por el exterrorista del M1-9, el corrupto Gustavo Petro. 

La Colombia que recibió Iván Duque, el 7 de agosto del año pasado, estaba totalmente descuadernada. Fue un error imperdonable de parte suya, no haber hecho un corte de cuentas, tan pronto se posesionó en la presidencia de la República.

La ciudadanía nunca se enteró del lamentable estado en el que se encontraba el país y esa falta de información, ha servido para que los enemigos del presidente puedan inventar toda suerte de motivos para hacerle oposición y para alentar movilizaciones como la que tendrá lugar el próximo 21 de noviembre. 

Como se ha advertido sistemáticamente, el gobierno de Duque tiene una dificultad de fondo en materia de comunicaciones. El secretario de prensa de la presidencia de la República, el errático Álvaro García, ha hecho una pésima gestión. Cuesta entender por qué razón, el presidente no ha hecho el cambio que se requiere en materia de comunicaciones. 

Son muchos los logros del gobierno en tan solo 15 meses, los cuales no se han difundido con la eficacia que amerita. 

El secuestro se ha reducido en un 49%; los ataques a la infraestructura petrolera -voladura de oleoductos-, bajaron el 34% y se ha perfeccionado la captura de 50 cabecillas de las bandas criminales, mientras que se revirtió la tendencia alcista de los cultivos ilícitos, una misión que parecía imposible. 

A pesar de que la corte constitucional -de mayorías santistas- tiene prohibida la fumigación, el gobierno ha podido erradicar 80 mil hectáreas de coca. 

En materia de lucha contra el narcotráfico, el presidente Duque ha concedido la extradición de 225 narcotraficantes con cuentas pendientes en otros países. 

Petro y sus secuaces, han desatado una brutal campaña de desinformación para alterar los ánimos y estimular el odio y el resentimiento social. No han dicho, por ejemplo, que este gobierno ha invertido más de $161 mil millones de pesos en proyectos de formación de los campesinos de nuestro país y se destinó $1 billón de pesos para financiar empresas de la denominada economía naranja.

El petróleo es, de lejos, una de las mayores fuentes de ingresos del Estado. Aquella industria, estaba perfectamente paralizada. Durante el gobierno de Santos, durante más de 5 años, no se asignó un solo contrato de exploración de nuevos campos de petróleo o gas. 

A través de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, en cabeza del dirigente petrolero, Luis Miguel Morelli, el gobierno de Duque reactivó el sector, asignando 11 nuevas áreas y suscribió contratos para ampliar la frontera de exploración y producción. Las nuevas políticas en materia de hidrocarburos, harán que Colombia llegue muy pronto a la producción de un millón de barriles de petróleo al día. 

Entonces, ¿dónde está la inequidad y el desgobierno que cacarean mentirosamente los organizadores del zafarrancho previsto para el 21 de noviembre? A las cosas hay que llamarlas por su nombre: la extrema izquierda no marchará para reclamar una mayor justicia social, porque las cifras los desmienten -el presupuesto en educación pública, por ejemplo, aumentó en $4.5 billones de pesos-. Ellos van por la cabeza del presidente Duque. 

Desde que se confirmó su derrota en las elecciones del año pasado, Gustavo Petro advirtió que movilizaría a sus seguidores para hacerle la vida imposible al presidente Duque. Y lo que tendrá lugar a finales de esta semana, es la materialización de esa amenaza. 

Si el paro del 21 tuviera un talante pacífico, habría que respaldarlo. Pero hay que ser muy ingenuo para creer que la marcha se desarrollará con apego y respeto por la civilidad. El cabecilla de la movilización, ha llegado al extremo inaudito de pedir que las barras bravas del fútbol, reconocidas por su proclividad a la violencia, se sumen a la marcha. 

Hay que insistir: aunque la responsabilidad penal es personal, todos los desmanes que lleguen a presentarse el 21, tienen un autor intelectual: el alevoso Gustavo Petro.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 19 de 2019