La decisión del Consejo de Estado de decretar la nulidad de la reelección del procurador Alejandro Ordoñez, es un detonante que agrava la innecesaria e injusta polarización en la que se encuentra Colombia.

De Alejandro Ordoñez, podrán decir todo: rezandero, ortodoxo, homofóbico, inquisidor, godo… en fin. He leído tantas estupideces y sandeces que pretenden descalificar al procurador, que terminan siendo temas menores cuando vienen de personas con fragilidad mental o escritas desde el anonimato, tan normal en las redes sociales: pero escuchar descalificativos, mentiras e insultos de personas que por su  dignidad pública, formación académica o responsabilidad social, deberían guardar mesura, muestra que vamos por el camino equivocado.

Escuchar que los pregoneros de la paz de La Habana, como Iván Cepeda, Claudia López, su amante Angélica Lozano, Darío Arizmendi, Ángela Robledo, Ernesto Samper, su abogado Ramiro Bejarano, Cecilia Orozco Tascòn  y hasta el propio “Iván Márquez”, fueron los que más celebraron rabiosamente la decisión del Consejo de Estado contra Alejandro Ordoñez, es referente que detrás de la decisión del Consejo de Estado había una cáfila de malquerientes.

Alejandro Ordoñez, venía incomodando desde hace rato a varios sectores del establecimiento Bogotano y a una serie de ONGs, que entendieron -después de insistir en privado-, que el abogado formado en la escuela del pensamiento humanista y cristiano de Santo Tomas de Aquino, quien forjo su carrera publica en el poder judicial, desde juez, magistrado y consejero de Estado, no era el funcionario que para agradar y preservar su supervivencia, terminaría  al servicio de Tirios y Troyanos.

No le perdonaron a Alejandro Ordoñez, que hubiera sido riguroso en la aplicación del régimen disciplinario con intocables como Gustavo Petro, Piedad Córdoba, o los hermanos Moreno Rojas. No le perdonó Rodrigo Uprimny y sus socios contractuales de Dejusticia, que les hubiera cerrado la puerta contractual de la Procuraduría. No le perdonaron las ONGs que hubiera asumido la voz y defensa jurídica en nombre de la sociedad, contra políticas impositivas promovidas por ellos como el aborto, la adopción de niños por parejas gay, la desnaturalización de la familia, o la implementación de la ideología de género en los colegios.

Alejandro Ordoñez, sobrevivió a todas las batallas, pero la que sentenció su final en la Procuraduría, fue su oposición radical, argumentativa y funcional contra el acuerdo Santos-Timochenko. En todas las tribunas, de todas las formas, sin fatigarse o claudicar, el Procurador alertó al gobierno, a las Farc  y en especial a la sociedad colombiana, que los acuerdos de La Habana acaban con la institucionalidad, rompe el orden constitucional y otorgan impunidad a los actores de delitos de lesa humanidad.

Santos y Timochenko, sabían que necesitaban de la Procuraduría para cerrar el círculo en los poderes del Estado, convertidos en comités de aplausos del régimen. Sin Alejandro Ordoñez, se tiene el unanimismo institucional que avala los acuerdos entre dos elites: una enquistada en el poder burocrático y contractual del Estado, y la que representa el poder criminal y financiero de las Farc.

No fue suficiente sacarlo de la Procuraduría. Para seguir la persecución y minar su patrimonio moral, ahora pretenden hacer creer que salió por corrupto. No Señores. La decisión del Consejo de Estado, que el mismo procurador acata y respeta, es un fallo político, orquestado desde la Presidencia de la Republica desde hace meses, para sacar del camino al único catón que quedaba en la institucionalidad, quien sin reparos o frivolidades, defendió con fortaleza y convicción, principios como la vida y la familia, fundamentales para la sociedad; sin olvidar la que más encona o tirria generaba en sus opositores: su abierta manifestación en profesar ,defender y difundir los valores cristianos.

Con Alejandro Ordoñez, no se podrá estar de acuerdo en todo, personalmente me distancio de varias de sus posiciones o decisiones, pero su salida de la Procuraduría es un antecedente gravísimo para la democracia con repercusiones incalculables. Ahora comienzan las especulaciones sobre el futuro de Alejandro, creo que tiene un inmenso capital de amigos y ciudadanos que lo admiran y lo respetan, por su carácter y fortaleza, creo que es un hombre y líder necesario para la Colombia que viene, en el escenario democrático que la gente le indique, y más cuando la batalla democrática será contra las Farc.

Señor Procurador, usted cumplió, gracias.

 

@laureanotirado