Muchas veces nos volvemos especialistas en ser quejumbrosos, y más especialistas aún en culpar a los demás de nuestras desgracias y no somos capaces de hacernos una autocrítica, quizá dura, pero necesaria, y así darnos cuenta que cada quien es lo que quiere ser, y gastamos energías señalando la paja en el ojo ajeno y no la viga en el ojo propio.

La vida es perfecta, sí, quizá se lea idealista, pero es verdad, dado que nos permite crecer y tener experiencias cuando debemos tenerlas, más no cuando queremos tenerlas. Cada día es una oportunidad de levantarnos y superarnos a sí mismos, salir adelante, aprender y dar lo mejor de sí. Y dentro de esa gran oportunidad llamada día, contamos con pequeñas oportunidades cada hora, cada minuto e incluso en cada segundo. Lo triste es que las desaprovechamos y nos echamos al dolor la mayoría de las veces.

En el cumplimiento de mis labores, he tenido la posibilidad de conocer personas varias, y dentro de todas esas personas conocidas, he podido ahondar en algunas de las historias que cada uno tiene para contar y me he encontrado con vivencias maravillosas, de personas que han ido creciendo en todos los ámbitos, hasta el punto en que hoy generan empleo y tienen la capacidad de suscitar escenarios de crecimiento para los demás. Tales anécdotas nos permiten ampliar nuestra visión de vida, además de ser agradecidos con lo que tenemos nos sirven también de ejemplo para darnos cuenta que las limitaciones están en la cabeza de nosotros mismos, pero que si las rompemos seremos capaces de llegar hasta donde imaginamos, incluso más allá.

Por eso, respetado lector, demos gracias por cada día que tenemos, pensemos y soñemos en grande, pero sobre todo trabajemos para alcanzar esos sueños, ¿imposible? No, ¿difícil? Sí, claro; pero sin sacrificio, sin esfuerzo y sin trabajo nada es posible y todo es efímero. Debemos dejar de quejarnos, debemos dejar de sentir envidia por el éxito del vecino, al contrario, alegrémonos por cada persona que surge y se consolida, puesto que detrás de esa persona hay muchas más que se ven beneficiadas. No perdamos las oportunidades que se nos presentan, pues si se van, difícilmente regresaran. Vivamos, trabajemos y seamos felices haciendo lo que nos gusta, así y solo así podremos disfrutar al máximo de este pestañeo llamado vida.

@AndresSaavedra_

Publicado: junio 28 de 2018