Le desluce al Nobel Santos decir en Londres que el NO ganó haciendo trampas, cuando fue él quien las hizo.

En medio de los floreros, las fanfarrias, los desfiles, los grandes salones, largos vestidos y demás parafernalia que tanto le gusta al fantoche presidente de los colombianos, hubo lugar para que, como es común en él, brillara el cobre.

En pleno parlamento británico sacó a relucir su talante profundamente antidemocrático al decir que el NO había ganado el plebiscito por cuenta de mentiras y manipulaciones. Así mismo, trató de minimizar la victoria alegando que el margen había sido muy reducido.

Valdría la pena que Santos aproveche su paseo a Londres para que se pegue una conversada con su admirado profesor Anthony Giddens –autor de la fallida teoría de la tercera vía- y que este le haga entender que en la democracia no importa si se pierde o se gana por un voto. El veredicto de las mayorías es incuestionable y merece ser respetado.

Pero ya que el presidente Santos está hablando de trampas y manipulaciones, ¿algo dijo de la amenaza que lanzó contra los colombianos al expresar que si ganaba el NO las Farc iban a desatar la más aterradora guerra urbana que se haya visto en la historia de la humanidad? ¿Les contó a los comunes británicos que para ganar el plebiscito, violando la Constitución, hizo bajar el umbral del mismo del 50 al 13%? ¿Hubo algún comentario respecto de los miles de millones de pesos que sacó del tesoro público para promover el SÍ, mientras que bloqueó la posibilidad de que los defensores del NO tuvieran acceso a la financiación oficial? ¿Reconoció que a lo largo de la campaña insultó a los opositores del acuerdo, calificándolos como enemigos públicos de la paz?

Muy valiente el Nobel de Paz que en Colombia es repudiado por la opinión pública que no entiende que mientras se amenaza con nuevos e impagables impuestos, se desplace con una numerosa comitiva a atender paseos en carroza y banquetes con la reina Isabel de Inglaterra. Por más que los periodistas al servicio del régimen quieran mostrar ese tour como el lanzamiento de una nueva era de las relaciones entre Colombia y el Reino Unido, lo cierto es que de aquella visita no quedarán más que las fotos y los multimillonarios viáticos que tendrá que asumir el erario.

Santos tiene que entender que él gobierna para los colombianos, no para llenar su enfermizo ego. Luego de haber comprado el Nobel de Paz, se dedicará a que el planeta entero lo aplauda y lo lisonjee mientras nuestro país sigue sufriendo el desgobierno de un régimen ignominioso que gasta millonadas en asuntos suntuarios como las lujosas vajillas que recientemente mandó hacer para regalarles a los ilustres visitantes que atendieron a la cumbre Iberoamericana en Cartagena (Puede leer “Vajillas de la paz”).

@IrreverentesCol