Antes de exponer mis ideas en la presente columna, debo decir que no tengo nada contra las telecomunicaciones, pero sí me opongo abiertamente a todo lo que, derivado de esta tecnología, pueda causar riesgo o atente contra la salud humana. 

Desde hace varios meses se viene dando una disputa legalentre la comunidad del Barrio Chicó Navarra, ubicado en la Localidad 1 (Usaquén), y la Administración Distrital encabezada por Enrique Peñalosa Londoño, por quien he votado en cuatro oportunidades (1997, 2007, 2011 y 2015),para el cargo de Alcalde Mayor de Bogotá. 

El motivo de este enfrentamiento es la instalación de una peligrosa antena de telefonía celular en el pequeño parque de la calle 105 con carrera 21, punto de encuentro de niños y familias del sector, quienes disfrutan de este lugar para jugar o sacar a pasear a sus mascotas.

Teniendo en cuenta las evidencias, al parecer, las pretensiones y los intereses económicos que están en juego en el contrato de la famosa antena, no tienen límites.

En defensa de la razón humana y del más elemental sentido común, vamos a los argumentos: 

Instalar una antena de telefonía celular tiene implicaciones urbanísticas, sociales y económicas; además, la radiación de las ondas electromagnéticas que emite cualquier artefacto de este tipo, en un radio menor a 500 metros, causa perjuicios ala salud humana como lo han probado numerosos estudios.

Según Levitt & Lai (2010), expertos en efectos biológicos producidos por las antenas de telefonía celular, luego de revisar 56 estudios científicos se encontró que la exposición a este tipo de antenas indujo, entre otras cosas, a: ➢ Cambios en los sistemas inmunológicos y reproductivos.➢ Roturas de doble cadena de ADN.➢ Mayor proliferación de células cancerosas en el cerebro.➢ Afectación de cortisol y las hormonas tiroideas. 

(Mayor información en: https://magdahavas.com/important-review-on-biological-effects-of-antennas-by-levitt-and-lai-2010/).

Ahora bien, desde mi condición de paciente cardiaco, me pregunto qué pasará si se instala la antena en cuestión, teniendo en cuenta que hace cuatro años me vi obligado a formular un derecho de petición, fallado a mi favor, cuando me vi afectado por la instalación de una tecnología mucho más sencilla, que incluía un módem  ZTE – CE0197 (WiFi), con un grado de radiación que por su intensidad amenazó mi salud de forma peligrosa, toda vez que soy portador de cardiodesfibrilador, a causa de un infarto masivo al miocardio, seguido de tres paros cardíacos y un shock cardiogénico (muerte súbita), eventos acaecidos en noviembre de 2011.

Frente a tal peligro, una vez recibido el impacto del campo electromagnético, procedí a desconectar el WiFi, como medida precautelativa, y a comunicarme con la empresa que instaló dicha tecnología. 

En esa oportunidad, tuve que plantear mi caso y solicitar de forma inmediata una visita de revisión. Dado que no pudo solucionarse el inconveniente,  exigí el retiro definitivo de la fibra óptica y del mencionado módem, toda vez que la onda electromagnética emitida fue altamente nociva para mi salud. 

Señores de la Administración Distrital y de Golden Comunicaciones: ¿Van a continuar con su proyecto de instalar la antena de telefonía celular en el parque del Barrio Chicó Navarra, muy próximo a mi residencia, desconociendo este antecedente médico? 

Así las cosas, ¿vale más mi vida o su antena de telefonía celular?

Amables lectores: No podemos permitir que este tipo de abusos terminen pasando por encima del sentir de ciudadanos de todas las edades, incluyendo pacientes que padecen cáncer o enfermedades cardiovasculares, algunos de estos últimos, como acaban de leer, portadores de cardiodesfibriladores o marcapasos, medicados e indispensables para que puedan seguir disfrutando de la vida. 

No hablo de los niños de los dos jardines infantiles, ubicados dentro del perímetro de radiación de las ondas electromagnéticas provocadas por la antena, de ser instalada, porque, al parecer, a las autoridades distritales y a la mencionada empresa, cualquier argumento relacionado con la salud de la gente o lo que pase con niños menores de 5 años les tiene sin cuidado.

Con todo respeto: De seguir con este proyecto absurdo, tanto la Administración Distrital como la empresa Golden Comunicaciones, seguramente terminarán afrontando un sinnúmero de problemas legales, porque un contrato, por más jugoso que sea, jamás puede ni podrá poner en riesgo la salud (o la vida) de un ser humano.

#No+AntenasPeligrosas

“Saber qué está bien y no hacerlo implica falta de coraje” (Confucio).

@tamayocollins

Publicado: junio 12 de 2019