No nos equivoquemos, las elecciones no se ganan con mensajes complacientes, destemplados y confusos, se ganan honrando y defendiendo convicciones.

El pasado miércoles asistí al foro “Posconflicto y las nuevas realidades” organizado por la Universidad de Santander UDES (de Bucaramanga). Los invitados fueron Alejandro Ordoñez Maldonado, Álvaro Leyva Durán y Carlos Holmes Trujillo; también intervino vía telefónica el senador Horacio Serpa.

Lo que debió ser un foro académico para compartir conocimientos de la visión nacional de connotados líderes a estudiantes de “maestría en gestión pública y gobierno”;  terminó en tremenda bronca por la reacción de Álvaro Leyva, a la disertación del exprocurador.

El foro inicio con la exposición de Álvaro Leyva quien centro su exposición en recordarle al auditorio y compañeros foristas que para entender el “posconflicto y el acuerdo de La Habana se debe leer los acuerdos” (sin precisar cual acuerdo: el derrotado de La Habana o el nulo del Teatro Colón). Leyva ratificó en su intervención el desprecio que tiene por la Constitución Política al asegurar que los acuerdos se habían construido con elementos y experiencias internacionales documentados por expertos en solución de conflictos: lo que permitió entender a los integrantes de la mesa de negociación que para lograr el acuerdo final se tenía que estar por encima de consideraciones constitucionales o institucionales.

El detonante que generó noticia y polémica nacional y que calentó los ánimos del auditorio fue la declaración de Leyva, quien aseguró que los integrantes de las Farc no estarán un solo día en la cárcel porque la “justicia restaurativa” permite penas educativas y comunitarias.

Alejandro Ordoñez, dirigió su conferencia recordando todos los postulados que motivaron la movilización democrática de millones de colombianos en el plebiscito entorno al voto por el “NO”; ratificó que el acuerdo de paz es para proteger a los victimarios a través de “justicia restaurativa” que en los términos acordados en La Habana es “impunidad venteada” adornado por discurso políticamente correcto con esfuerzos dialecticos y posiciones ideologías de tratadistas internacionales.

Alejandro Ordoñez, alertó al auditorio sobre el esfuerzo que hace el establecimiento para sacar a las Farc del debate contra la corrupción que libra el país: “los que mataron, secuestraron, asaltaron, quienes se dedican al narcotráfico doctor Leyva, ellos no son corruptos, no, no, no… los corruptos son los otros”.

En su exposición, Ordoñez le recordó a Leyva que la “ideología de género” no fue una bandera caprichosa de la campaña del “NO” sino un acuerdo tratado y pactado en La Habana para destruir la familia, para “reordenar la sociedad” -como Leyva lo aseguró en el foro-. Ordoñez finalizó su intervención asegurando que el “Fast Track” es un mecanismo violatorio de la Constituciòn para implementar “la nueva constitución, la de las Farc”

Álvaro Leyva, poseído por la ira, encaró al exprocurador de manera grosera y amenazante; señalándolo con el dedo y en tono desafiante de dijo: “usted es primiparo en política”, “usted abusó de la procuraduría”, “usted es quien tendrá que responderle al país”, “no vamos a permitir que usted incendie al país”.

Alejandro Ordoñez, en su derecho a réplica le respondió: “usted fue descomedido en sus referencias para conmigo no obstante lo bogotano que es”, “debió mantener las formas por lo menos”, “usted es un farsante doctor Leyva, no le conocía su autodescritiva egolatría como especie de gurú de la paz y el pacifismo”; para finalizar, Ordoñez le preguntó a Leyva si lo estabà amenazando cuando lo señala con el adjetivo de “incendiario”, y finalizó diciéndole: “a usted le tengo miedo con sus vínculos con las FARC, no me amenace sibilinamente, no me van a callar, jalémosle al respetico”.

Este foro y la posterior polémica en redes sociales y medios de comunicación generada por el pulso entre Ordoñez y Leyva, son las primarias de lo quesera el debate electoral por la Presidencia de la República. Tienen la brújula equivocada quienes piensan y alimentan que el debate se concentrara en otros temas diferentes al que vivimos en el plebiscito del 2 de octubre de 2016; más de seis millones de ciudadanos fuimos asaltados y burlados cuando se desconoció de manera infame la voluntad popular y democrática depositada en las urnas.

Para refrendar y honrar esa voluntad popular, y para sanear los adefesios constitucionales y jurídicos que desbordó la institucionalidad colombiana, se necesita un hombre del recorrido, peso, carácter, lealtad y firmeza como Alejandro Ordoñez, quien es un modesto pero respetado foro no se dejó amilanar ni intimidar del mensajero histórico de las Farc como lo es Álvaro Leyva.

No nos equivoquemos, las elecciones no se ganan con mensajes complacientes, destemplados y confusos, se ganan honrando y defendiendo nuestras convicciones, llamando por su nombre las cosas.

@LaureanoTirado

Publicado: marzo 6 de 2017