Cuando Santos se reunió con el presidente Trump y éste, por cortesía lo felicitó por el Nobel de Paz, el expresidente colombiano solo atinó a decir que “más claro no canta un gallo”.

Es evidente que Santos era visto con absoluta desconfianza por el actual gobierno estadounidense. Primero, por su maridaje con el terrorismo y, segundo, por su debilidad manifiesta en la lucha contra el narcotráfico.

Durante los 8 años de gobierno santista, los cultivos ilícitos crecieron en más del 350%. En agosto de 2018, Iván Duque recibió a un país inundado de plantas de coca. 

Al presidente Donald Trump hay que conocerle su estilo y su manera de gobernar. Él es, ante todo, un mago de la comunicación política. Su estilo, eliminó para siempre el anquilosado entramado que ubicaba a los gobernantes en una distante esfera de sus gobernados.

Sin inconveniente ninguno, el presidente Trump toma su teléfono personal y llama a un noticiero de televisión en vivo y en directo, para controvertir o complementar la opiniones que se están emitiendo, como en efecto hizo hace pocos días respecto de uno de los programas más célebres de Fox News

Su cuenta de Twitteres un referente permanente para analistas políticos, pero también para gobernantes de otros países. El del señor Trump es un estilo de gobierno directo que muchas veces no se acoge a las tradiciones formales de la diplomacia. 

Pero en materia exterior, lo que vale es lo que diga su secretario de Estado, Mike Pompeo, encargado de mantener las relaciones con otros países. 

El canciller Trujillo y el secretario Pompeo

La reciente visita del señor Pompeo a Cúcuta debe ser considerada como un verdadero éxito de la diplomacia colombiana en cabeza del presidente Duque y de su canciller, Carlos Holmes Trujillo. Después de la confusa declaración del presidente Trump en un acto proselitista en el estado de Texas, en la que mencionó las dificultades en materia de lucha contra las drogas por parte de Colombia, vino un contundente espaldarazo por parte del secretario Pompeo quien aseveró, refiriéndose al presidente Duque que “gracias por su cooperación en temas regionales como es la lucha contra las drogas y en la seguridad regional. Estados Unidos seguirá trabajando con usted para acabar con la producción de coca que usted heredó. Sabemos qué debemos hacer y Estados Unidos hará su parte para reducir la demanda de drogas ilegales en nuestro propio país”. Parafraseando a Santos, más claro no canta un gallo. 

Si alguien debe ser señalado, castigado y juzgado por el brutal incremento de los cultivos de coca, es el expresidente Juan Manuel Santos, el gran líder cocalero del mundo. Ese individuo permitió nuestro país se llenara de cultivos ilícitos con los que las estructuras de narcotráfico fabrican el clorhidrato de cocaína que luego es exportado hacia los Estados Unidos y Europa. 

El presidente Duque y su ministro de Relaciones Exteriores tienen claro que la lucha contra el narcotráfico es un asunto clave para cumplir su propósito de fortalecer nuestra seguridad y nuestra democracia. En consecuencia, ellos no han ahorrado esfuerzo ninguno para revertir esa herencia maldita que dejó el régimen de Santos y sus aliados de las Farc. 

@IrreverentesCol

Publicado: abril 16 de 2019