Es un motivo de esperanza conocer la noticia de que Uribe, Pastrana y Donald Trump tuvieron la oportunidad de conversar.

En el momento de escribir estas líneas, el autor desconoce los detalles del encuentro que sostuvieron los dos expresidentes colombianos con el mandatario americano.

No obstante, registra que ya están lloviendo rayos y centellas provenientes de la actitud antidemocrática de quienes han resuelto que todo lo que implique criticar el acuerdo Santos-Timochenko es ir en contravía de los intereses nacionales.

Algunos comentaristas de las precarias informaciones que han dado los medios acerca de esa reunión, llegan al extremo verbal, infortunadamente tan usual en la política colombiana contemporánea, de pretender darle lecciones de diplomacia al equipo institucional norteamericano.

Ésta es una de las características de la vida pública hoy en el país.

Se descalifica en forma permanente a la oposición democrática, por el solo hecho de tener el atrevimiento de decir lo que piensa sobre las políticas y decisiones del gobierno.

Y no se tiene en cuenta que dichas opiniones representan el sentimiento de millones de compatriotas, tal y como se ha demostrado en distintos certámenes electorales.

El más reciente de ellos, que se ha revalidado con la presencia masiva de ciudadanos en las calles y las plazas de Colombia, fue el plebiscito de Octubre de 2016.

Aquel día el pueblo, en forma clara e incontrovertible, manifestó su rechazo al acuerdo con las Farc, no obstante lo cual el Presidente y el congreso, en mala hora para la nación, resolvieron inventarse un procedimiento espurio para desconocer el veredicto popular soberano.

Lo hicieron, sí, pero esa actitud contraria a la institucionalidad existente, no consiguió, porque no podía hacerlo, cambiar la opinión nacional.

Por el contrario, dicha postura logró fortalecer el sentimiento mayoritario contra muchos de los puntos convenidos con el terrorismo.

¿Qué de criticable tiene, entonces, que el Presidente Trump haya decidido escuchar directamente a quienes, como los expresidentes Uribe y Pastrana, son voceros del malestar de la mayoría?

Nada, en realidad.

Sin embargo, muchos de aquellos  que se proclaman demócratas ya salieron, otra vez, a vociferar contra una actitud propia de las libertades civiles.

Para que hablemos con claridad, estaríamos en una situación muy distinta si el Presidente Santos, en lugar de torcerle el cuello a la constitución, hubiera tenido la grandeza de convocar un nuevo plebiscito, para que la gente se pronunciara sobre el acuerdo reformado, que firmó con Timochenko.

Como no lo hizo, el desacuerdo está vivo, crece y seguirá aumentando.

Es muy importante para la nación, pues, que el Presidente de los Estados Unidos escuche a la oposición colombiana.

En cuanto tiene que ver con las relaciones bilaterales, que haya actuado así es una muestra de responsabilidad.

Colombia no es lo que quieren mostrar el Presidente y sus áulicos.

La realidad nacional es bastante más compleja y difícil, gracias a las decisiones equivocadas que ha tomado el jefe del Estado, cuyas consecuencias previsibles, de no corregirse, serán riesgosas y peligrosas para el país.

En consecuencia, es un motivo de esperanza conocer la noticia de que Uribe, Pastrana y Trump tuvieron la oportunidad de conversar, así se desconozcan, por ahora, detalles del encuentro.

@CarlosHomesTru

Publicado: abril 17 de 2017