El ignominioso llamado proferido por La Corte Suprema de Justicia, al ex presidente Uribe, que tendrá que atender dentro de pocos días (8 de octubre), es otro capítulo más de esa historia de malquerencia que data desde que la Corte Constitucional aprobó la reforma que dio lugar a la reelección, y permitió que el doctor Uribe participara en las elecciones para optar por un segundo período, al parecer, contrariando los deseos del presidente de la Corte Suprema de Justicia de aquella época quien, a raíz de ese hecho, expresara públicamente que “daría la pelea” y que con el respaldo de todos los miembros de la Corte sería “a fondo”.

Desde ese entonces, el expresidente (incluyendo miembros de su familia y cercanos colaboradores), ha sido víctima de la más encarnizada persecución judicial y sus jueces no han tenido reparo alguno a la hora de expresar públicamente su odio y el deseo que tienen de verle privado de la libertad.

En este nuevo capítulo, el expresidente, como él mismo dijo, tratará “desde la cárcel o en libertad”, de quitarse de una vez por todas, “la infamia de encima”.

Será una labor difícil puesto que en este proceso de acorralamiento, orquestado desde las más altas esferas de la izquierda (incluidas las FARC), plagado de ilegalidades desde el instante mismo en el que de demandante se convirtió por arte de birlibirloque en demandado, lleva las de perder al tener que presentarse ante una entidad que profiere “fallos políticos y no judiciales”, como a ellos mismos les hemos oído decir; esa que hace unas cuantas semanas, desoyendo el clamor de las entidades competentes en el caso, dejó el camino despejado a un bandido de la talla del narcoterrorista “ Santrich” para que pudiera escapar; la deshonrada Corte que, a pesar de contar con algunos hombres sabios y probos, se convirtió en nido de corrupción en el que magistrados amangualados con Congresistas y con funcionarios de la Fiscalía, han negociado decisiones judiciales por escandalosas sumas de dinero, y tiene magistrados presos y prófugos.  

Sin embargo, Álvaro Uribe Vélez, el más grande hombre de la política nacional en la historia reciente de Colombia: ¡no está solo! Lo acompañamos los colombianos que vivimos agradecidos por todo lo que ha hecho por el país, por habernos enseñado a amar esta tierra que en un momento dado dimos por perdida a manos de los narcoterroristas de las FARC, y porque ha sido, a pesar del costo que le ha significado, salvaguarda para que el Socialismo del Siglo XXI no se haya podido instalar aquí.

El 8 de octubre saldremos a la calle y le dejaremos saber a la Corte Suprema y a todos sus detractores, que entendemos que no estén de acuerdo con sus ideas políticas, pero que no aceptamos la perversidad de urdir emboscadas para aniquilarlo moralmente en una cárcel.

Somos millones de colombianos que aquí y en el exterior, les diremos: Uribe ¡no está solo!

@cdetoro

Publicado: septiembre 21 de 2019