Análisis de Camilo Rubiano

Se convirtió en una constante que cada viernes el DANE  despierte a los colombianos con una mala noticia para el país. Esta semana que paso, nos informó que el sector industrial del país, cayó cerca de un 6.2% en el mes de julio, pero no fue lo único que esta semana nos dejo.

El gobierno de los Estados Unidos, envió una carta al Congreso, donde le advertía que el gobierno colombiano estaba incumpliendo con el compromiso internacional de lucha y erradicación de los cultivos de coca, que condujo a un aumento del 44% entre el 2013 y 2015.

Cifras de la Oficina Nacional para el Control de las Drogas de Estados Unidos, confirmó que en sólo dos años, Colombia pasó de tener 85500 hectáreas de coca a cerca de 160000 para el 2015, y advierte que para este año el país puede estar cerca de las 200000 hectáreas.

Este incremento se dio en medio de la negociación de La Habana entre el gobierno Santos y las Farc, de donde salió la exigencia para que se suspendieran las fumigaciones aéreas con glifosato. El gobierno acogió esa exigencia y suspendió las fumigaciones basado en los daños que puede causar a la salud humana este químico, pero paradójicamente sólo lo prohibió para fumigar la hoja de coca, porque para cualquier otro cultivo agrícola está permitido. Esto llevo a que el Fiscal General de la Nación, le solicitara  al Presidente Santos que reactivara las fumigaciones aéreas con glifosato, a lo que inmediatamente el Presidente se negó.

La ausencia de las fumigaciones, permitió que los bloques primero y séptimo de las Farc lograran aumentar los cultivos en el Caquetá y el Putumayo, pasando de 12000 a 20000 hectáreas, cerca de un 68%. Aquello indica que no existe un compromiso por parte de esta guerrilla para salirse por completo del negocio ilegal del narcotráfico, y eso se ve en los acuerdos que se lograron entre el gobierno y las Farc.

El capitulo 4 titulado Solución al Problema de las Drogas Ilícitas contemplan la sustitución de los cultivos de forma VOLUNTARIA, algo supremamente grave, así mismo se pactó una política eficaz contra el consumo de drogas, lo curioso del acuerdo es que en ninguna parte las Farc se comprometen con entregar el dinero amasado por décadas como consecuencia de este negocio ilegal, que solo para el año 2014 representó el 0.3% del PIB algo así como 408 millones de dólares.

Lo reprochable de todo esto, es que en medio de los acuerdos Colombia vuelve a ocupar el primer puesto como productor y exportador de coca, dejando vivo el combustible para nuevas violencias.

Ante esto, este 2 de octubre el país tiene la oportunidad de decirle NO a unos acuerdos que han sido cómplices con el negocio del narcotráfico de las Farc.

@camilorubianobe