Juan Manuel Santos siguió obedientemente todas las estrategias trazadas por los países marxistas asentados en el Foro de Sao Paulo.

Uno no puede creer que un hombre que ha estudiado en los mejores centros de educación, que se ha codeado con los más importante líderes del mundo capitalista, que ha colaborado como ministro de Estado en casi todos los gobiernos de los últimos 20 años, esté cometiendo una estupidez, y esté llevando a “su país”, por el camino de la destrucción. Tiene que haber algo más allá de eso, tiene que haber una explicación más allá de la aparente torpeza y mediocridad. Y es que el Presidente Juan Manuel Santos (JMS) siguió las estrategias trazadas por los países marxistas asentados en el Foro de Sao Pablo, con el único propósito de acabar con un Estado neoliberal que tiene enorme potencial económico (todo marxista cree que un país rico es el más propicio para implantar su ideario, estatizando su economía).

Uno no puede creer que un hombre lleno de conocimiento, con suficiente educación en el manejo de la economía cometa los errores que ha cometido, que están acabando con el Estado y la empresa privada. Es inconcebible que el propósito sea una forma de autodestrucción

Hacen parte de estas estrategias los pasos que dio JMS con los “Diálogos de Paz”, que terminaron por consolidarse en el Acuerdo de La Habana.

JMS desde su campaña política fue creando la sensación de estar en estado de guerra, inventándose un conflicto, para poder así llegar a la resolución de este y buscar una solución negociada, que permitiera crear un ambiente de impunidad que pudiese darles acceso al poder a los narcoterroristas de la Farc. Matizando todo esto con una serie de componentes como la legalización del narcotráfico, logrando convertirlo en un delito político; la desmilitarización de Estado o el desmonte de las FFAA con su destrucción física y moral, reduciéndoles su presupuesto y así poder mantener fuerte su propio aparato militar con las disidencias farianas; la desatención de la soberanía geográfica, atentando contra el sentido de pertenencia y permitiendo el aumento de los cultivos de Coca; la propiciación adrede de altos niveles de corrupción; el aumento de los impuestos para incentivar la inconformidad; la unificación de los tres poderes en uno mediante la compra de conciencia de sus funcionarios; el colapso del sistema judicial y la creación paralela de un estadio judicial de superior jerarquía; el aumento de las políticas asistencialistas; el crecimiento desmedido de la burocracia y el gasto público; la cautivacion del voto; la cooptación de medios de comunicación; la de permitir que la Inflación se dispare; la persecución política y mediática a la oposición; la discriminación política; el intento de manipular del sistema electoral; el colapso del sistema de salud; la desvalorización de los símbolos patrios; el aumento de ONGs de izquierda; la politización del poder judicial; las reformas a la Constitución; y por ultimo para su consolidación final, la expropiación de la propiedad privada con una nueva política de tierra. Todo esto con el único fin de lograr el deterioro “estratégico” de la economía y la desaparición de la economía de mercado, y así poder cambiar el rumbo del Estado hacia una mejor que se supone que es el Neomarxismo o Socialismo de Siglo XXI. Todo astutamente logrado en apariencias por las vías democráticas.

@rodrigueztorice

Publicado: agosto 24 de 2017