El próximo 25 de noviembre se celebrará, en todo el mundo, el Día Internacional de la No Violencia Contra las Mujeres. Esta conmemoración, que toca fibras muy sensibles, busca generar una verdadera concientización, con el fin de adelantar acciones concretas que permitan disminuir los indicadores de maltrato contra mujeres y niñas.

En el marco de esta celebración, la ONU ha adelantado, desde el 2008, la campaña “Únete”. A través de esta ha propuesto acciones para que diferentes actores como gobiernos, sociedad civil, artistas, medios de comunicación, universidades, cooperación internacional y el sector privado promuevan el trato digno y respetuoso con las mujeres.

Y es que la única forma de solucionar esta problemática que sufren las mujeres es con una acción conjunta entre todos los actores involucrados, dado que desde la formación en el seno del hogar y la familia, hasta las decisiones de políticas públicas, deben ir encaminadas a evitar todo fenómeno de violencia.

La protección a la mujer, efectivamente, debe considerarse como uno de los objetivos más nobles e importantes de cualquier sociedad, no orientado desde radicalismos sin argumentos o desde la imposición de la ideologías que tergiversan los discursos con propósitos políticos, sino como el entendimiento del respeto y el reconocimiento hacia todas las mamás, hermanas, hijas, esposas, amigas, compañeras, profesionales, intelectuales, deportistas, trabajadoras, etc.

En nuestro caso concreto, en Colombia, infortunadamente, las cifras de violencia contra la mujer son alarmantes. Como tal, en el 2016 fueron asesinadas 997 mujeres, un 2.7% más que en el 2015; y se presentaron 43.717 casos de violencia doméstica, incrementando en un 6.7% esa abominable cifra en comparación con el año anterior.

Estos datos son un llamado de atención para todos los colombianos. Desde las hermosas llanuras de Arauca, pasando por el eje cafetero hasta llegar al sublime punto donde se unen el Río Magdalena con el Océano Atlántico: debemos comprender que la defensa de la integridad de la mujer es un compromiso que como Nación tenemos que hacer valer ¡sin importar las circunstancias!

De ahí que sea fundamental realizar acciones diarias como reforzar los valores de familia y alzar nuestra voz contra la mercantilización de la mujer. ¡No somos una cosa! ¡No somos objetos! Es por eso, que desde esta columna, quiero invitar de corazón a cada compatriota, no como congresista ni figura pública, sino como una ciudadana preocupada por las nuevas generaciones de colombianos, para que hagamos parte del continuo ejercicio de la defensa de la mujer.

Con nobleza y mucha firmeza lograremos, sin lugar a dudas, superar los episodios de este tipo de violencia en nuestra sociedad. Pero para esto es de vital importancia que nos eduquemos, de tal manera que en un futuro Colombia sea un ejemplo por su compromiso a la hora de respetar la honra, integridad y vida de mujeres.

@Tatacabello

Publicado: noviembre 17 de 2017