La compañía de libranzas Élite, presidida por un publicista involucrado en los Panama Papers, amenaza con ser una nueva pirámide.

Desde hace algunos días empezó a hablarse del colapso de Estraval, una de las empresas líderes en Colombia de compra y venta de cartera. Se ha sabido que esa compañía ha incurrido en una posible captación masiva y habitual de dineros de las personas, tal y como hace algunos años hicieron las tristemente célebres pirámides como “DMG”.

El caso es más grave y delicado de lo que parece. El modelo de Estraval se repite en diferentes rincones de Colombia.

Otra sociedad de libranzas es Élite International presidida por el publicista Alejandro Navas quien en el pasado fue sancionado por tranzar acciones en la bolsa de valores sin tener autorización de sus clientes, razón por la que resultó suspendido por la propia Bolsa de Colombia.

Las autoridades tienen a Elite en la mira, pues existen evidencias de que esa empresa se ha dedicado a captar dineros del público sin autorización para hacerlo. De acuerdo con los registros públicos, Elite tiene un patrimonio de 18mil millones de pesos, pero tienen compromisos con sus clientes por más de medio billón de pesos.

LOS IRREVERENTES han podido confirmar que Elite ha cesado el pago de cartera a sus clientes, hecho que ha encendido las alarmas de las autoridades.

La situación se agudiza por cuenta de la investigación que desde 2013 se adelanta en la Fiscalía General de la Nación contra el presidente de Élite, Alejandro Navas, por el presunto delito de captación masiva y habitual de dinero. Otro elemento que aumenta las sospechas contra Navas es el hecho de que su nombre apareciera vinculado en el escándalo mundial de los Panama Papers como accionista de la empresa Tenedora Universal de Libranzas S.A.

Un mal síntoma

El hecho de que dos grandes empresas de libranzas como Estraval y Élite International estén al borde del descalabro, son síntomas de una crisis que amenaza con desestabilizar al sistema financiero colombiano por las multimillonarias cuantías que mueven esas compañías. Cientos de empresas y miles de particulares han confiado sus dineros en ese tipo de negocios, atraídos por la rentabilidad que presentan y ahora están en riesgo de no poder recuperar sus inversiones, situación parecida a la que tuvo que vivir nuestro país hace 7 años con ocasión de las pirámides que crecieron como espuma y atrajeron a millones de colombianos que creyeron en las bondades de aquel cuestionable sistema financiero.

Urge que las entidades de control, pero también la Fiscalía General de la Nación tomen cartas en el asunto para evitar que el problema siga creciendo y lograr que el dinero de los inversionistas no desaparezca.

 

@IrreverentesCol