Quién no ha oído la famosa frase en los casinos que dice, y es casi un dogma: “La casa nunca pierde”. Y que quede claro, que ‘la casa’ aquí es el Estado. Con la poderosa chequera que tiene no puede perder nunca su apuesta por el Sí al proceso de paz con los ex bandidos, ex terroristas, ex asesinos y ex narcotraficantes de las Farc. Este es el único país en donde existe un ‘ex’ para todo.

Hoy en este país todo lo que tiene que ver con recursos públicos está detenido, el billete empezará a correr, en favor de ‘la casa’, cuando todos los jugadores, pueden llamarlos también los dueños de los votos, que no son otro que los congresistas, gobernantes departamentales y municipales, hagan su apuesta. Que consiste en decir públicamente que están con el proceso de paz, para que se abra la pluma del billete, como decimos en el Sinú.  Ya unos iniciaron la apuesta, o la entrega, con unas pancartas que sacaron a relucir en el Congreso de la República, el pasado 20 de Julio, cuando el presidente Juan Manuel Santos terminó de pronunciar uno de los más insulsos discursos que se conozca.

No hay duda que este es un país tan miserable que todo se mueve es con billete. Y lo más despreciable es que todo está orquestado desde Bogotá, desde el centralismo bogotano, donde reinan los ‘señores de la honestidad’. Pero la fama de tramoyeros y bandidos la tenemos los de la Región Caribe.

Fama orquestada desde los medios del ‘interior’. Pero los millones de pauta publicitaria oficial tienen indigestado a los honorables periodistas bogotanos, que no se atreven a cuestionar nada, y si lo hacen, llaman enseguida al gobierno para que les ‘aclare’. Todo parece como una obra de teatro bien ‘coordinada’. En donde cada quien entra a escena a cumplir con su asignado papel. Pero todo esto, lo llaman ellos, buen periodismo por la paz. Y que vaina de curiosa, algunos medios quieren pasar de ‘recatados’ al no publicar publicidad oficial en sus páginas, pero esta es canalizada en sus otras empresas, que por lo general no tienen nada que ver con el periodismo. Aunque otros prefieren hacer ‘publireportajes’ oficiales, que enmascaran con una entrevista, informe o reportaje. Y después dicen que los ‘varilleros’ están en la provincia.

La estrategia de este ‘buen periodismo’ por la paz es convertir a los críticos del proceso en derechistas, guerreristas o en uribistas. Nadie se ha querido dar cuenta de que mostrar a los que no quieren este proceso como ‘uribistas’ es una perversa estrategia, para que la gente salga a decir y hacer lo contrario.

Resulta que Álvaro Uribe Vélez tiene sus miles de seguidores, como también sus cientos de miles de adversarios. Y los medios se han dado a la tarea, no sé si inducida desde alguna casa famosa del centro de Bogotá, a que se  muestre a todo crítico del proceso como seguidor de Uribe. Lo que automáticamente espanta al crítico y lo lleva a la inacción o irse en favor del Sí para que no lo vayan a etiquetar como uribista.

Pero los que manejan las apuestas, el billete del Estado, o del casino, saben que la inacción es sinónimo de abstención electoral y eso es peligroso para el umbral. Por ello necesitan de mucha mermelada, para que los caciques políticos, los dueños de los votos, lleven hasta a las urnas a sus ‘borregos’, para con esto contrarrestar a los que no van a salir a votar.

Otro riesgo que corren es que la gente salga a votar y no marque las tarjetas para perjudicar el umbral. Ante este panorama creo que no habrá problema ya que en Atlántico son unos maestros para que esto no pase o se revierta en favor de ‘alguien’. Los Benedetti y los Name saben mucho de este tema, a lo mejor, serán los encargados de manejar esta posible situación.

Yo creo que la verdadera estrategia ha sido mostrar esto como una pelea de uribistas contra la paz. O de guerreristas contra la paz. Para que la gente se desgaste en esta confrontación y jamás se preocupen por lo que verdaderamente se negoció en La Habana.

Nadie sabe -me refiero al ciudadano de a pie, el que cree que todo lo conoce, porque lo oyó en un noticiero o en la radio- qué es lo que se va a votar ese día. Tampoco tienen idea de lo que se negoció en La Habana. Y cuando todo se sepa, ya será demasiado tarde.

Hoy los políticos tradicionales están haciéndole el trabajo a las Farc, ¡quién lo creyera! Y no crean que lo hacen por convicción o porque creen ciegamente en el proceso de paz, lo hacen porque saben que de no hacerlo no hay más mermelada. Y las deudas de la campaña del año pasado todavía no se han cancelado. Muchas gobernaciones, como la de Córdoba, tiene giros suspendidos por malos manejos, y un respaldo incondicional al proceso de paz puede llevar a una ‘reconsideración’ inmediata de la sanción.

Pero lo que no quieren ver estos congresistas de ahora, es que cuando esta gente de las Farc, incluidos todos los neomamertos y antiguos mamertos que están saliendo del escaparate, los desplacen, ya será demasiado tarde para ellos. Todos los farianos de civil están en pie de lucha y vendrán por todos aquellos que despreciaron, por asesinos, a su brazo armado. Serán como esas minorías, a las cuales les dan privilegios, pero en vez de salir a disfrutarlos, salen es a vengarse de todo mundo, incluso, de quienes trabajaron por su reconocimiento.

Esto no se trata de estar en contra de un proceso de paz, se trata de no entregarle un país a una manada de asesinos y narcotraficantes, así por así.

Córdoba ha sido un Departamento al que este Estado abandonador lo ha entregado, cada cierto tiempo, a todos los fenómenos de violencia, incluido el narcotráfico y la corrupción. ¿Y qué ha recibido a cambio? Estigmatización y migajas. Hoy, toda su mal llamada ‘clase dirigente’ lo quiere llevar como borregos a votar por un SÍ, que ni saben qué les va a traer.

Cosa diferente fuera, que todos los colombianos, en especial todas las regiones que han sido Zona Roja, por la violencia, conocieran al dedillo qué se negoció y qué viene para ellos con este proceso de paz. Y que después salieran a votar a conciencia y no a cambio de prebendas y mermelada.

Nos han vendido un lugar común, que con la paz llegará el progreso y el desarrollo. ¿Pero por qué no ha llegado, hace más de 50 años, a municipios de Córdoba en donde jamás hubo problemas de guerrilla o de violencia? Progreso y desarrollo sí va a llegar a zonas de influencia de farianos y farianos de civil, de eso sí que estoy seguro. Y mucha venganza también llegará a esas zonas.

De corazón lo digo, quisiera estar equivocado en todo lo escrito, pero con el misterio que se ha manejado todo este proceso, veo difícil estarlo. Que Dios se apiade de Córdoba. Aunque muchos cordobeses han sabido ‘moverse’ en diferentes aguas, nada de extraño sería ver a muchos y muchas asesorando, o siendo jefes de imagen Ad honorem de jefes guerrilleros.

@tonsanjr