Meritoria y valiente iniciativa de un amplísimo número de militantes y simpatizantes del uribismo en el sentido de invitar a que la precampaña por la designación del candidato del Centro Democrático sea una oportunidad para unir al partido y no una ocasión para generar fricciones y divisiones. 

A través de las redes sociales y bajo la demoledora tendencia en redes bajo el nombre de #UribismoUnidoPorEl22, decenas de miles de uribistas dieron un golpe de opinión al proponer un breve pero fundamental manual de acción política. 

La nota dice lo siguiente: “A pocos meses para las elecciones hemos llegado al punto de sentirnos confiados en poder derrotar sin dificultad al candidato que llevaría a Colombia a su destrucción. Hasta el momento hemos cabalgado sobre sus errores que, por fortuna, no han sido pocos; sin embargo, no hay escenario más peligroso que ese: el exceso de confianza que trae consigo un relajamiento; y hoy, muchos, en lugar de unir, se han dedicado a dividir.

“Nos rebelamos contra los que piensan que derrotar a esa amenaza socialista solo es cuestión de acuerdos y de imposiciones desconectadas de la ciudadanía. También nos rebelamos contra las barras bravas de los candidatos que están empeñadas en destruir a los demás.

“Por eso debemos estar unidos y rechazar todo intento de fragmentarnos y de distraer nuestro verdadero propósito que se llama Colombia”.

En las campañas políticas se agitan las ideas y al mismo tiempo las emociones. Es natural que en democracia los ciudadanos expresen sus favoritismos y hagan públicos sus cuestionamientos, así sea frente a candidatos de su propio partido. Como se dijo hace poco en LOS IRREVERENTES, es fundamental que los uribistas lleven la fiesta en paz durante la etapa de selección de su candidato presidencial. Lo peor que le podría suceder a la colectividad fundada por el presidente Uribe es que en noviembre, cuando se defina el nombre de la persona con la que se integrará la coalición, la militancia quede irremediablemente fragmentada por cuenta de las confrontaciones entre los seguidores de los distintos precandidatos. 

La llamada disciplina para perros hace mucho está mandada a recoger. Los parlamentarios no tienen capacidad ninguna de mover a sus electores para que apoyen a tal o cual candidato, como tampoco es eficaz la equivocada estrategia de mancillar, acosar y maltratar a quien no esté de acuerdo con determinada propuesta política. 

El proceso es democrático y, como tal, las reglas de juego deben ser respetadas sin olvidar la trascendencia de lo que está en juego. Como bien apuntan los suscriptores del dicho manifiesto, Colombia es el verdadero propósito por el que deben trabajar los defensores de la libertad.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 26 de 2021