La aplastante victoria del candidato uribista Iván Duque es la demostración de que en la política hay que trabajar sin cálculos, siempre pesando en la gente. Con honestidad, transparencia, rigurosidad y mucha disciplina.

Empieza una nueva era para Colombia. Llegó la hora de pasar la página de la antigua clase política que poco o nada ha hecho por nuestro país. Con Duque, llega un relevo generacional en la dirigencia política nacional.

El suyo será un gobierno maravilloso, de grandes ejecutorias y obras para nuestro país.

Acompañado por el presidente Uribe y por el Centro Democrático, el nuevo gobierno rescatará a Colombia de la profunda crisis en la que la dejó Juan Manuel Santos, de lejos el peor presidente de la historia de Colombia.

La maravillosa votación obtenida por Iván Duque es el reflejo de que el pueblo colombiano ansía que el país cambie de rumbo. El resultado de la segunda vuelta era más que previsible. Dese octubre de  2016, cuando la mayoría ciudadana votó por el NO que lideraba el uribismo en el plebiscito, quedó claro cuál iba a ser el rumbo de Colombia cuando el régimen nefasto de Santos llegara a su fin.

Es hora de mirar hacia delante. Colombia necesita un gobierno que piense en el futuro. Mientras Santos dedicó buena parte de su mandato en perseguir y aniquilar a sus opositores, Duque llegará al poder con un mandato ciudadano legítimo y con una consigna clara: hacer del nuestro un país donde impere la legalidad para efectos de acabar con el caos en el que está introducido nuestro Estado de derecho por cuenta de las errática administración saliente.

Duque es un dirigente hecho a pulso. El nuevo presidente de la República lleva toda su vida preparándose para gobernar a nuestro país. La solvencia con la que se ha desempeñado en su carrera profesional, es prenda de garantía de que a partir del 7 de agosto a las 3 de la tarde, cuando se juramente como el nuevo jefe de Estado, el gobierno estará en manos de una persona responsable y seria.

La ciudadanía ha empezado a enmendar el error de haber elegido a Juan Manuel Santos. La mejor manera de reparar el daño era eligiendo al candidato uribista, como en efecto ha sucedido gracias a los más de 10 millones de colombianos que concurrieron a las urnas en la segunda vuelta que acaba de cumplirse.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 17 de 2018