Análisis de Camilo Rubiano

La semana que pasó, el Banco de la República emitió su ultimo informe sobre el estado de las cuentas del país con corte al mes de noviembre. Lamentablemente, el informe no tuvo el cubrimiento que merecía por parte de los medios. Los escandalosos anuncios del Fiscal General de la Nación, fueron lo suficientemente importantes para opacar el preocupante informe del banco central.

En él, se analizó la grave situación que atraviesa el país, como consecuencia de la desbordada  deuda externa. El Banco de la República la ubica en $116.217 millones de dólares, lo que significa que tuvo un aumento del 11% y tiene un peso del 41% sobre el PIB del país. La deuda pública se ubica en $69.907 millones de dólares  y la privada en $46.310 millones de dólares, situación bastante delicada para el país, debido a que es la deuda más alta que se ha tenido en los últimos 15 años. Es preciso señalar, que la deuda externa en la administración Santos, pasó de $55.000 millones de dólares en el año 2010 a los $116.217 millones de dólares al mes de noviembre del 2016, lo que significa que el presidente Santos y su Ministro de Hacienda han endeudado al país en casi un 116% más, algo que es totalmente reprochable, teniendo en cuenta que la factura de cobro la acaban de pasar con una reforma tributaria totalmente regresiva y fiscalista.

Adicionalmente, la situación productiva y económica del país no levanta cabeza. El sector agropecuario terminó el 2016 y no alcanzó al 1% de crecimiento. Las excesivas tasas de los créditos, el abandono del gobierno  y la falta de políticas públicas enfocadas en promover la productividad del campo, lo hacen cada día más inviable. Así mismo, ocurre con la industria y el comercio exterior. El año 2016, cerró con un pobre crecimiento del 3%, lo que refleja la poca capacidad que tiene el sector, para convertirse en la alternativa, que logre impulsar la economía del país.

El país tiene que buscar alternativas reales y las industrias creativas que son fuentes de innovación y emprendimiento, pueden convertirse en ese nuevo motor que dinamice la economía. (Puede leer “Economía naranja, una oportunidad para el país”).

Sin embargo, la situación compleja que atraviesa el país, solo tiene una razón: el gasto publico de este gobierno no tiene límites ni control y eso se evidencia en el exagerado aumento de la deuda externa y en los irresponsables gastos de funcionamiento  de este año, que se ubican en un 61% del presupuesto general, lo que significa más burocracia y menos ahorro, pero para los colombianos representa impuestos adicionales y menos progreso.

@camilorubianobe

Publicado: febrero 13 de 2017