No es menor el desafío al que tiene que hacerle frente el uribismo, pues en estas elecciones está en juego el futuro democrático de nuestra nación. Por eso, la insistencia del presidente Uribe en el sentido de que la coalición no puede ser excluyente, sino aglutinante. En ella tienen espacio todos aquellos sectores que coincidan con los postulados que motivaron a la alianza que se impuso en el plebiscito del 2 de octubre de 2016, donde la mayoría ciudadana votó por el NO.

Resulta incomprensible la actitud pendenciera, dogmática e impolítica del grupo liderado por el expresidente Andrés Pastrana y que respalda la aspiración de la otrora uribista, otrora conservadora y ahora pastranista, Marta Lucía Ramírez.

A través de las redes sociales, el twittero Juan Carlos Pastrana se ha dado a la innoble tarea de insultar al candidato del Centro Democrático, Iván Duque y al exprocurador Alejandro Ordóñez.

Pareciera que la verdadera intención del pastranismo es que haya una coalición en la que ellos ponen a la candidata y el uribismo se comprometa a poner los votos, algo realmente estrambótico y perfectamente alejado de la realidad política.

Lo que es realmente alarmante es la preocupación que hasta ahora se le ha visto a la exministra Ramírez por los asuntos de la mecánica, dejando entrever su infinita vanidad personal. Lo que está en juego es demasiado importante, como para estar perdiendo el tiempo en mezquindades.

La oposición está obligada a ganar. Desafortunadamente, ninguno de los sectores que la integra tiene la capacidad de imponerse en solitario en las elecciones presidenciales. Para bien o para mal de aquellos que se unieron con ocasión del plebiscito de 2016, en la competencia por la presidencia deben volver a unirse para poder alzarse con la victoria.

En vez de dedicarle largas horas a la planificación y redacción de cartas en las que se desconoce la existencia de Alejandro Ordóñez, el presidente Pastrana y su candidata deberían concientizarse de la importancia que tienen estas elecciones. Acá no importan los temas de la mecánica electoral, sino el futuro de la democracia y las libertades del pueblo colombiano.

Todos las aspiraciones gozan de legitimidad. Así que el asunto debe ser dirimido por el pueblo en una consulta popular en la que participen los 3 candidatos.

Cada vez son más fuertes las voces que piden que se amplíe el lindero de esta coalición y se convoque a otros sectores que en los últimos meses han expresado su preocupación por el desmoronamiento institucional que se está registrando en nuestro país.

El mundo no comienza ni se acaba con la doctora Marta Lucía Ramírez, quien se ha dedicado a promover divisiones en el seno del Centro Democrático. Hay muchos otros dirigentes políticos, de distintas orientaciones ideológicas, que están buscando un espacio en esta coalición. A todos ellos hay que abrirles la puerta, pues en este como en todos los certámenes electorales, se ganará sumando y no restando o dividiendo.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 22 de 2018