Hoy hace 1 año asumía Iván Duque la más alta y sublime responsabilidad que la divina providencia y el pueblo le pueden encomendar a una persona: la Presidencia de la República. El sentido del deber con los valores superiores de la Patria que es inherente a esa magistratura implica un actuar con determinación, vehemencia y carácter.

El reto desde el principio no fue fácil. A Duque le tocaba revertir la nefasta herencia del desgobierno de Juan Manuel Santos que prefirió arrodillarse ante la guerrilla antes que defender con firmeza los intereses de un País que se sumergió en una innecesaria polarización, promovida desde Palacio, entre amigos y enemigos de un acuerdo de paz que no existe.

La economía venía teniendo crecimientos mediocres, el País estaba nadando en Coca, la amenaza de la descertificación era cada vez más latente, el gasto público estaba desbordado y las concesiones de impunidad a las Farc enviaban un nefasto mensaje a las nuevas generaciones.

En este contexto, en este difícil contexto, Duque asumió las riendas de un País que lo votó mayoritariamente para recuperara el rumbo perdido. No obstante, las dificultades propias del cargo y la inexperiencia administrativa le han pasado la cuenta de cobro.

En efecto, para nadie es un secreto que ha habido errores. El Presidente cayó en la tentación de negociar en cuanto paro hubo, ha faltado más determinación para combatir al narcoterrorismo que tiene azotadas las regiones, no se ha recortado la innecesaria y desmedida burocracia que creó Santos para satisfacer cuotas políticas, no se han modificado los acuerdos con la guerrilla y la pasividad con la desbordada inmigración venezolana está generando que los puestos de empleo le sean arrebatados a los nacionales.

Sin embargo, a pesar de estos problemas, las muestras de recuperación del País son evidentes. La inversión extranjera creció 68%, las exportaciones crecieron un 4% y la ocupación hotelera aumentó 55%. El retorno de la fumigación con glifosato está a la vuelta de la esquina, la eliminación de más de 200 trámites innecesarios generará un ahorro superior a los 20mil millones y la conectividad digital en las regiones será una realidad gracias a la Ley Tics.   

Además, se eliminaron los cupos indicativos como mecanismo de transacción con los clanes políticos, se desplegó el cerco diplomático contra la dictadura de Maduro, se han abierto nuevas oportunidades de exportación en mercados internacionales y se han recuperado los entornos escolares con el decreto de decomiso de drogas.

Por esas razones es que sin ningún titubeo renuevo el voto de confianza en el Presidente. Iván Duque es un hombre honesto, sin tachas, con alta probidad moral y con una visión de País que quiere implementar con argumentos en vez de mermelada.

Presidente, corrija los errores y rodéese mejor. Escuche los consejos de los que ya han pasado por la posición en que está ahora y actúe con mayor firmeza y determinación. El País lo necesita. Recupere la confianza de un electorado que supo ver en usted el líder que necesitaba la Nación.

¡Adelante Presidente!

@LuisFerCruz12

Publicado: agosto 7 de 2019