Las recientes designaciones del presidente Duque, reflejan un importante viraje -necesario por demás- en el rumbo que el primer mandatario quiere darle a su gobierno.

El nombramiento de Carlos Holmes Trujillo, era más que obvio. Quien hasta hace pocas horas venía desempeñándose como canciller de la República, tiene el perfil del ministro de Defensa que necesita Colombia. Es, de lejos, el político más curtido y con mayor capacidad que tiene el gobierno del presidente Duque. 

Y para enfrentar la criminalidad y continuar la lucha contra los cultivos ilícitos, se requiere de un ministro de Defensa con mucha capacidad de trabajo y, por supuesto, con liderazgo probado. 

La sociedad necesita sentir que la persona encargada de su protección esté sinceramente comprometida. No puede ser que el ministro de la Defensa, sea un funcionario lejano, desconectado de la ciudadanía e indolente. 

Pero, igualmente, los criminales tienen que recibir la notificación de que no habrá contemplación ninguna. Sufrirán las consecuencias por sus actos antisociales.

Ahora bien: una de las asignaturas en las que el gobierno Duque tiene una mejor calificación, es en política exterior. No podía improvisarse en la designación del reemplazo de Carlos Holmes. 

Durante varios periodos, Claudia Blum se destacó como una de las mejores congresistas de nuestro país. Así mismo, durante todo el segundo gobierno del presidente Uribe, ejerció, con lujo de competencias, como embajadora ante la ONU. 

Estaba alejada de la actividad política, pero no desconectada de la realidad nacional. La nueva canciller cuenta con las herramientas suficientes para seguir al frente de misiones tan importantes como el liderazgo que ostenta Colombia en el “grupo de Lima” y en el retorno de la libertad democrática a Venezuela. 

Es mucho lo que este gobierno ha hecho en política exterior, razón por la que la ministra Blum deberá darle continuidad a los proyectos en los que tanto se ha avanzado en los últimos 15 meses. 

Los cambios en Defensa y Cancillería eran necesarios, pero no son suficientes. Todos, hasta en el seno del gobierno, coinciden en que la ministra de Interior, Nancy Patricia Gutiérrez fue inferior a la responsabilidad que le fue encomendada. Se esperaba mucho más de ella, pero lo cierto es que la funcionaria dio sobradas muestras de incapacidad. El trámite de la agenda legislativa ha sido desastroso. Las relaciones del Ejecutivo con el Congreso pasan por un mal momento -incluida la bancada del Centro Democrático- y la responsable de esa situación es la doctora Gutiérrez. 

No es astuto cambiar a la ministra a pocas semanas de que culminen las sesiones ordinarias del Congreso, que terminarán el próximo 16 de diciembre. Pero se da por descontado que una de las primeras decisiones del año entrante será de la pedir la renuncia de esa errática funcionaria, para que en marzo próximo empiece una nueva etapa de la labor legislativa con un ministro de la política con capacidad de manejo y buen relacionamiento con las distintas bancadas. 

Todo el respaldo por las decisiones adoptadas por el presidente Iván Duque. Los nuevos nombramientos en su gabinete son meritorios y satisfactorios. Los resultados se verán muy pronto. 

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 14 de 2019