Sin duda alguna Álvaro Uribe es y seguirá siendo el político más importante del país, no es un asunto de vanidad sino de hechos. Estando próximos a terminar la segunda década del siglo XXI, el Presidente de Nuestra colectividad no debería ser nombrado el político colombiano del año, a pesar de las grandes tribulaciones que a ha tenido que enfrentar,  sino que debería ser reconocido como el líder nacional más notable de la década e incluso de lo que va corrido del siglo. La razón es sencilla, eso de salvar un país en ocho años; ser el ex mandatario  más querido por los colombianos; elegir holgadamente a sus dos sucesores; ser el Senador con mayor votación del país; y lograr tener el Partido con más curules en el Congreso, y más querido por los Colombianos; al mismo tiempo que se batalla contra narcoterroristas y sus simpatizantes de la solaperia socialista, es una labor apoteósica y de poco alcance para cualquiera que quisiera ponerle el palo en la talanquera.

Pero en ese tesón y grandeza nacen también grandes obstáculos, cuando usted escuche esas frases que dicen:  “solo se le tiran piedras al árbol que da más frutos” o  “Dios le da sus más fuertes batallas a sus mejores guerreros”, recuerde que los Colombianos tenemos la indecorosa costumbre de pagar mal a quienes tanto bien nos han hecho, ejemplo de ello podrían  ser el mismísimo Libertador y Alvaro Uribe Velez, ambos hombres de infinitas  batallas pero  sobretodo de insuperables victorias. Este 2020 ha sido difícil para el presidente Uribe, quien tuvo que enfrentar al igual que muchos colombianos el Covid-19, mientras sufría los ataques más feroces de los lobos vestidos de oveja que pretenden infectar al país de otro virus, uno que ha contagiado y quitado la esperanza a pueblos hermanos, un microbio que sin vacilación llevaría a UCI a toda Colombia. También lo ha sido para  todos los que nos consideramos defensores del legado de quien a hoy es considerado el mejor Presidente de nuestra historia reciente. Sin embargo, es sumamente valioso decir que este año nos brindó a los Uribistas el placer de ver derrotados y desesperados a quienes pretendieron hacernos daño, tenemos a un Uribe victorioso frente a las adversidades, pero definitivamente lo más importante es que  le permitió a los colombianos observar las artimañas y pocas calidades de quienes fungen como inquisidores del Gran Colombiano.

Los colombianos pudieron evidenciar la emboscada planeada por un Joven Senador de Farc y sus compañeros de botas clandestinos contra la honorabilidad del Presidente; que revelador fue para muchos  ver a un hombre íntegro privado de su libertad a punta de  falacias, mientras reinaba un silencio apabullante sobre un congresista llenando bolsas con billetes y recibiendo gratos saludos y agradecimientos de terroristas que delinquen desde las selvas de Colombia ¡Que impotentes hemos estado al ser testigos de una justicia que parece castigar víctimas y defender victimarios! enorme vergüenza ver expuestos a funcionarios judiciales elegidos por  el Cartel de la Toga, llamados a rendir cuentas por actuaciones poco dignas de la nobleza que implica la magistratura, aún más indigno escucharlos recordandole el guión previamente organizado al testigo estrella de la mentira mejor y peor planeada de la historia. Lo más triste, escuchar y leer compañeros jóvenes embaucados pregonando falsedades, y cegados por doctrinas que no se encuentran a la altura de la realidad y mucho menos la verdad. 

No obstante, Uribe  ha capoteado todos los embates y ha demostrado la razón del profundo cariño que le sentimos muchos colombianos, cariño que ha demostrado ser capaz de romper fronteras y nacionalidades incluso engalanando con su nombre calles de reconocidas metrópolis.  Que orgullosos nos sentimos cuando vimos banderas de Colombia recorriendo ciudades en todo el mundo bajo una sola misiva, un solo mensaje “Uribe en Libertad”. Su compromiso profundo con la patria sin importar las adversidades, y su histórico legado para nuestro país  es la principal razón por la que muchos jóvenes le expresamos gran admiración, respeto y nos sentimos henchidos de orgullo el corazón de lucir la divisa del Centro Democratico, asegurando así la continuidad de hombres y mujeres con la Mano Firme y el Corazón Grande  que le devolvieron la esperanza a Colombia y que aseguran que el nombre de Álvaro Uribe Vélez quedará retratado en la memoria y en la historia de todos los Colombianos. 

“En esta lucha contra el terrorismo solo terminaré cuando se dé una de dos condiciones:. cuando hayamos derrotado el terrorismo, o cuando el creador ponga fin a mi existencia”. Álvaro Uribe Vélez, 10 de febrero 2004.

@JovenesPaloma

Publicado: diciembre 20 de 2020