La extrema izquierda, envenenada por el odio hacia Iván Duque y respaldada por periodistas que en el gobierno anterior fueron generosamente atendidos por los distribuidores de mermelada, se ha dado a la tarea de atacar al presidente de la República, esta vez por los viajes que ha hecho al exterior desde su posesión, el 7 de agosto del año pasado.

Es evidente que el gobernante de un país tenga la obligación de viajar, con el propósito de atender, en algunos casos, asuntos protocolarios, y en otros, agendas políticas y comerciales de alto nivel. 

Claro que es cierto que Iván Duque ha salido de Colombia en 17 oportunidades durante los primeros 10 meses de su gobierno. Pero no es menos cierto que todos, sin excepción alguna, han sido viajes relámpago. Ha estado presente, como corresponde, en 4 posesiones presidenciales, y en otras cuatro oportunidades ha regresado el mismo día del viaje.

El único viaje que se han prolongado por más de dos días, fue el que hizo a Washington para reunirse con el presidente Donald Trump, gira que era fundamental, pues de alguna manera se constituyó en el relanzamiento de las relaciones políticas con el gobierno republicano de los Estados Unidos. 

Para nadie es un secreto que el presidente Trump observaba con desconfianza a Juan Manuel Santos, por cuenta del crecimiento exponencial de los cultivos ilícitos y el consecuente aumento de la producción de narcóticos. 

Duque, que llegó al poder con un discurso claro y contundente respecto de las drogas, estaba en el deber de compartir los detalles de sus objetivos con el presidente de los Estados Unidos, principal socio de Colombia en la lucha contra el narcotráfico. 

Ahora bien: resulta parroquial y totalmente desenfocado cuestionar a un presidente por sus viajes a otros países. Colombia necesita reactivar la deprimida economía que dejó el gobierno Santos y para ello es fundamental generar confianza en los inversionistas extranjeros. Y quién mejor para liderar esa misión que el propio presidente de la República. 

Acudiendo al discurso demagógico, los enemigos del gobierno vociferan que el presidente debía permanecer en Colombia por cuenta del derrumbe en la carretera que une a Bogotá con Villavicencio. Resulta ridículo siquiera plantear que el primer mandatario tiene que estar en el lugar del siniestro, para hacer creer que el gobierno está atendiendo la situación. 

Algo que merece ser destacado en este caso, es que desde que llegó al poder, el presidente Duque sacó al gobierno de Bogotá y lo llevó a las regiones más apartadas de Colombia. Durante lo corrido del periodo presidencial, se han realizado 164 viajes nacionales en los 32 departamentos del país 

Presidente Duque con su equipo, en uno de los viajes que ha hecho en Colombia

Ha adelantado 30 talleres Construyendo Paísy 23 consejos de seguridad. 

Ciudades a las que los primeros mandatarios nunca van, han sido visitadas por el Presidente Duque y su equipo de gobierno. Mitú, Puerto Carreño, Saravena, Mocoa, Leticia, Tumaco, han sido algunos de los sitios en los que el presidente de la República ha estado atendiendo a la comunidad, oyendo sus necesidades y planteando soluciones. 

Tal vez, los enemigos y críticos del gobierno tengan razón, porque efectivamente Iván Duque es -afortunadamente- un presidente viajero que, a diferencia de su antecesor, no se mantiene apoltronado dentro de las cuatro paredes de Casa de Nariño y que a cambio de ello ha visitado más de 90 municipios de Colombia en los pocos meses que tiene su mandato. 

@IrreverentesCol

Publicado: junio 20 de 2019