Creo que llevo más de un mes sugiriendo un pacto contra el narcotráfico. No tengo dudas que en el país todos estamos de acuerdo en que este ha sido el flagelo y la tragedia más grande que hemos vivido como nación. Hoy seguimos estigmatizados por ella en gran parte del mundo. Permeó a gran parte de nuestra sociedad y sus instituciones. Hoy sigue causando muertes por consumo y por la violencia asociada. Las guerras por el control del territorio persisten. Los traquetos se pelean por ser los dueños del vacío que dejó las FARC en los cultivos, centros de producción y por las rutas. Llámelos disidencias, BACRIM, ELN o como quiera. Los nuevos ricos fruto del microtráfico pelean por el control de las ciudades, de los barrios y de los colegios. Pelean para no ser extraditados. Pelean para que no se puedan erradicar los cultivos. Sencillo, pelean para mantener su negocio.

De lo que no estoy tan seguro hoy, es que todos quieran sumarse en ese gran pacto contra el narcotráfico. No puedo ser injusto y debo aclarar que son algunos pocos. Pero parecen estar ganando terreno.

Cada vez que toco este tema en los diferentes escenarios con actores de varios partidos políticos, me decían que lo que se estaba buscando era ‘macartizar’ la discusión. Que estaba señalando a los otros partidos de no querer dar la pelea frontal contra este flagelo y que eso era injusto.

Honestamente esa nunca fue la intención. Presumí que todos los partidos estarían de acuerdo en este gran pacto. ¿Por qué no lo iban a estar?  

Pero la verdad, la cosa es más sencilla de lo que parece. Debemos pasar de la intención y las declaraciones a los hechos. Para poder combatir de verdad el narcotráfico necesitamos acciones y decisiones. Necesitamos instrumentos y herramientas.

El verdadero pacto contra el narcotrafico implica empoderar de verdad a la fuerza pública para que actúe contra los mafiosos. Implica poder erradicar las 209.000 hectáreas de coca que tenemos. Es acabar con los negocios conexos como: la minería ilegal, el contrabando y el gota a gota. Necesitamos la cooperación internacional para recursos economicos, logísticos y de inteligencia entre otros, para lo cual debemos cooperar también con instrumentos como la extradición. Debemos desmantelar las bandas criminales narcoterroristas como: las disidencias de las FARC, las BACRIM y el ELN. Implica combatir el microtráfico para sacar la droga de los colegios y los barrios, impidiendo que los narcóticos consuman y acaben con nuestra juventud. Se requiere una reforma a la justicia  para que no haya impunidad para quienes siguen traqueteando. Se necesita que no los suelten rápido y reincidan, como valientemente lo denuncia el alcalde de Medellin.

No estamos pidiendo nada del otro mundo, ¿o sí? Yo no vería porqué los colombianos de bien no quisiéramos apoyar un pacto contra el narcotráfico y ponerlo en marcha. Es el karma que no nos deja surgir como sociedad. Hagámosle, no lo dudemos. El mayor enemigo que que ha tenido Colombia en su historia es el narcotráfico.

Yo apoyo #ElPactoContraELNarcotráfico. ¿Y usted?

Prórroga:

Lo que si creo, es qué hay que Pararle-Bolas al que no quiera.

@gabrieljvelasco

Publicado: junio 3 de 2019