Cuando la peste de los malos manejos nos ha llevado a la liquidación de una institución de salud, debemos concebir un modelo distinto de atención y vacunarlos para que la epidemia no repita. Miro el norte del país y veo la situación de la población vulnerable y agonizante que atienden sus hospitales: Universitario del Caribe (Universidad de Cartagena, pasivo 80 mil millones, 2017), Hospital Universitario de Sincelejo (pasivo 78 mil millones), San Jerónimo de Montería (pasivo 66 mil millones), Hospital San Francisco de Asís, Quibdó (informe de la Contraloría, uso agua contaminada con mercurio).En urgencias, diagnostico nada nuevo de la red hospitalaria. Más bien, cuidado intensivo y medidas paliativas de este modelo agonizante.

Hay que buscar solución y reinventar nuestras instituciones hospitalarias. La nueva razón social tiene que empezar diferente; como todas las instituciones modernas y rentables: concesionando sus servicios para que los grupos interesados se encarguen de ellos. Una empresa mixta en donde el estado y los particulares asociados brinden un servicio de salud con calidad y dignidad. Esta empresa de economía mixta, blindada de artimañas de la politiquería, con convenios de largo plazo para que  den tranquilidad y confianza a los inversionistas. A los médicos gerentes de sus microempresas hospitalarias (concesión del servicio de cirugía, por ejemplo) hay que pagarles oportunamente y sin comisiones. Nada de salarios, todo  por productividad para que la atención fluya oportunamente. Empresas asociativas y trabajo en equipo. No se puede  crear un pasivo prestacional ruinoso.

Todos los modelos de contratación tienen virtudes y defectos; no hay uno perfecto. Me gusta el pago por evento pues agiliza la oportunidad y motiva al profesional. Su distorsion, sobrefacturación, hay que evitarla. El pago por capitación tiene un pecado: selección adversa. La nueva modalidad, Presupuestos Globales  Prospectivos, PGP, exige un conocimiento epidemiológico de la población.

Cuando se revisan la lista de las cinco (5) IPS más exitosas en el país, generadoras de rentabilidad social y financiera, todas son empresas particulares. No dudaría en una licitación abierta, transparente y entregar como socio de un nuevo modelo a instituciones tipo Valle de Lily, Pablo Tobón Uribe o Fundación Santa Fe. Experiencias exitosas y robustas como Mederi, hay que imitarlas. La Universidad del Rosario hace parte de la alianza de este gran patronato.

No podemos repetir la sentencia: “en Colombia, para optar el titulo de ciudadano libre hay que salir vivo del hospital público”. (Carrillo R.) El gran ganador de esta alianza estratégica es el paciente a quien se le respeta como persona. Se dignifica su derecho a recibir una atención en salud con decoro y se cumple este principio social de derecho, deber del estado.

No se puede confundir las empresas de economía mixta con un negocio inmobiliario. El hospital no arrienda un servicio para que los particulares lo manejen libremente y paguen un canon mensual. Esto va mucho más; son responsabilidades e inversiones compartidas. Los requisitos del buen funcionamiento (habilitación, acreditación), seguimiento de normas vigentes, documentos técnicos etc. son deberes compartidos pero celosamente supervisados y vigilados por quien tiene la obligación de la prestación del servicio de salud y para cumplir, con suficiencia financiera, acude a un socio particular.

Es de vital importancia recuperar la responsabilidad social del Hospital Regional. Como centro de remisión y de referencia; debe ser el gran articulador de los anillos de salud municipales y coordinar con ellos todos los planes de prevención y promoción. Es el protagonista de la atención primaria. Qué bueno sería que cambiáramos la filosofía de hospital como”casa de enfermos” por la de “casa de la salud”. Ojala en este país cerráramos hospitales por falta de enfermos (ecuación sublime de la atención primaria) y no como lo hacemos hoy: avergonzados, cabizbajos  y paralizados pues  la corrupción y los malos manejos los liquidaron.

Nuestro recurso humano es muy valioso y esta desperdiciado; se hace necesario un vínculo universitario y así el nivel académico inmediatamente se eleva. La Facultad de Medicina debe invertir también en el centro de formación y contribuir en la concepción y puesta en marcha de un Hospital Regional Universitario ;es una misión compartida que necesita el sector de la salud. Formar a quienes nos van a cuidar en el mañana, con fundamento académico pero con solido cimiento moral, la cadena más noble de la enseñanza. La asistencia, la investigación y la educación  van de la mano.

Qué responsabilidad social tienen los directores e interventores que desperdiciaron la oportunidad de convertir nuestros hospitales regionales (San Jerónimo, por ejemplo) en centros de excelencia y motor de salud de los colombianos.

@Rembertoburgose

Publicado: marzo 1 de 2019