Dicen que en la vida no solamente hay que poner los huevos, sino que se debe cacarear. Pues bien, en el Gobierno, más que en otro lugar, este refrán se hace realidad. El manejo de las comunicaciones es tan relevante como las acciones mismas que se tomen. De nada sirve adoptar las decisiones correctas cuando el pueblo no las conoce…

Y eso, desafortunadamente, le estaba ocurriendo al Presidente Duque. A pesar que durante los primeros 18 meses de su Gobierno se habían concretado importantes logros como aumentar la inversión extranjera en un 25% o registrar el mayor número de turistas en la historia del País, el colombiano de a pie no tenía conocimiento del trabajo que estaba realizando el ejecutivo.

Por ejemplo, era común escuchar comentarios como “el Presidente es una buena persona, es bien intencionado, pero no ha hecho nada…”. El resultado de esta percepción era evidente. La popularidad del mandatario que en septiembre del 2018 se encontraba en el 53.8% se desplomó constantemente hasta el punto de llegar al 23% en febrero de este año.

Esta medición, cabe señalar, no es un simple indicador para vanagloriar el ego de los mandatarios, sino que es un verdadero termómetro que permite evaluar la recepción que están teniendo las políticas desplegadas desde la administración en el electorado. En otras palabras, las encuestas juegan un rol vital que influye desde el margen de gobernabilidad del Presidente en el Congreso hasta el diseño y la implementación de los programas de Gobierno.

Debido a lo anterior, fue fundamental el cambio que realizó el Presidente a comienzos de año. Sin lugar a dudas, la llegada de Hassan Nassar como estratega de las comunicaciones del Gobierno ha tenido un impacto notable, a tal punto que todas las mediciones de opinión dan una calificación favorable de esta administración que se ubica entre el 50% y el 60%.

Esta variación, en esencia, se debe a una sencilla razón: Iván Duque empezó a mostrarse directamente ante los ciudadanos en escenarios donde explota al máximo sus capacidades y puede comunicar de manera concreta y efectiva las medidas que adopta a diario el Gobierno. Sencillamente, esto hace que la gente sienta que tiene Presidente.

En efecto, la creación del espacio televisivo Prevención y Acción a las 6 de la tarde y la interacción a través de Facebook live con los colombianos ha permitido que el mandatario asuma personalmente el manejo de la crisis ante la opinión pública y que sea él quien le de un parte de tranquilidad permanente a una sociedad que necesita de su liderazgo para superar este tormentoso momento.

Evidentemente, aunque tal propósito se había intentado en el pasado, no había tenido éxito. Por ejemplo, si bien es verdad los talleres Construyendo País son importantes para conectar al Presidente con las regiones, no estaban teniendo el mismo impacto comunicacional que habían logrado en el Gobierno Uribe.

La razón puede variar desde el estilo personal de cada uno hasta la densidad del contenido que transmitían. Lo cierto, es que estas nuevas dinámicas de interacción en medios de comunicación y redes sociales, mucho más cortas y ejecutivas, le han permitido al Presidente moverse en un ambiente donde indiscutiblemente se siente más cómodo y la ciudadanía logra conocer todo el abanico de acciones que se adoptan desde el Palacio de Nariño.

En términos sencillos, la nueva estrategia de comunicaciones que implementó Hassan le permitió tener un nuevo comienzo a esta administración. El Presidente resurgió después de varios meses difíciles y pudo recuperar la conexión con la ciudadanía que de manera espectacular había logrado durante la campaña presidencial.

@Tatacabello

Publicado: mayo 15 de 2020