Alberto Carrasquilla es, de lejos, uno de los más preparados economistas que hay en el país. Su formación profesional y moral, lo convertían en el candidato ideal del gobierno para ocupar la cartera de Hacienda, cargo que, hay que decirlo, Carrasquilla se resistió a aceptar.

Fue la insistencia del presidente Duque y su vocación de servicio lo que al final del día terminaron por convencerlo de ser el ministro de Hacienda que necesita en este momento nuestro país.

La economía colombiana está al garete. La desaceleración es evidente y el déficit fiscal, causado por el gasto excesivo del gobierno anterior, es una bomba de tiempo que sólo puede ser desactivada por una persona con el conocimiento y la capacidad de Alberto Carrasquilla.

Cuestionar su solvencia por un negocio perfectamente legítimo que él tuvo como consultor particular, es una necedad irracional.

El analista y colaborador habitual de LOS IRREVERENTES, el economista Alberto Bernal ha hecho una explicación detallada del proceder del ministro Carrasquilla, poniendo en evidencia la mala leche del columnista Daniel Coronel quien se ha dado a la tarea de poner en duda la integridad del funcionario.

Es evidente que el doctor Carrasquilla no se enriqueció con los denominados bonos de agua. Su papel se limitó, como le corresponde a cualquier consultor de inversiones, a prestar asesoría antes de la emisión de los mismos. Por esa labor, su empresa cobró, como es natural, unos honorarios profesionales los cuales fueron reportados y sus impuestos debidamente cancelados.

Sobre el cuestionamiento por las cuentas bancarias en Panamá, al columnista denunciante se le olvidó contarles a sus lectores un hecho que resulta de singular relevancia: hasta hace unos años era ilegal abrir una cuenta en dólares en Colombia. Por tal razón, y para efectos de facilitar que inversionistas extranjeros pudieran hacer negocios en nuestro país, se hizo necesario que la firma de consultoría de Carrasquilla procediera a abrir cuentas en Panamá. No es ilegal tener cuentas bancarias en Panamá. Lo ilegal o irregular es valerse de ese tipo de figuras financieras para evadir impuestos en nuestro país, como en su momento lo hizo el periodista Darío Arizmendi, connotado evasor de impuestos.

Gracias a los bonos de agua, más de 100 municipios de nuestro país pudieron acceder a acueductos y sistemas de alcantarillado y saneamiento básico. El papel de Carrasquilla, una vez más, fue el un simple consultor. Los resultados del negocio, no son responsabilidad suya y es una verdadera monstruosidad aseverar que él fue el responsable del “empobrecimiento” de los municipios que entraron en dicho negocio, pues ello es radicalmente falso.

Alberto Carrasquilla es el ministro indicado para la coyuntura actual de Colombia. Hay que presentar y sacar adelante una reforma tributaria y es él la persona que tiene claro cuál debe ser el espíritu de la misma.

Resta que el electorado del presidente Duque, esos más de 10 millones de colombianos que depositaron su confianza en él, rodeen al ministro de Hacienda y le brinden todo el respaldo, porque al fin de cuentas, Carrasquilla es un hombre absoluta e incuestionablemente decente.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 12 de 2018