La designación del excanciller Carlos Holmes Trujillo en el ministerio de Defensa, es un mensaje contundente que el presidente Duque le ha enviado a la delincuencia organizada. 

Trujillo es un uribista de tiempo completo y le imprimirá carácter a esa cartera, que atraviesa una crisis complicada por cuenta de la campaña sucia que contra la Fuerza Pública, desataron Roy Barreras y sus aliados de las Farc y la extrema izquierda. 

Desde el viernes de la semana pasada, el presidente Duque y sus más cercanos colaboradores empezaron a analizar con detenimiento la posibilidad de sacar a Trujillo de la cancillería, para llevarlo a Defensa. Su perfil llena las expectativas del presidente, que requería al frente de ese ministerio a una persona con vuelo político, liderazgo y capacidad de trabajo. 

En el Centro Democrático, la designación fue recibida con beneplácito. El legendario senador uribista, José Obdulio Gaviria, escribió en su cuenta de Twitter que “Holmes combina claridad conceptual, entereza y profundo conocimiento de la estructura del Estado. ¿Cuál líder mejor calificado para ponerse al frente del asunto prioritario de esta nación? En días aciagos, tendremos luz en la poterna y guardián en la heredad”.

Trino de José Obdulio Gaviria

En la madrugada del lunes 12 de noviembre, el presidente de la República terminó de pulir su decisión y llamó a su canciller para informarle del cambio que tenía previsto. Es una apuesta fuerte del primer mandatario porque, hay que decirlo, Trujillo estaba haciendo un papel estupendo al frente de las relaciones exteriores de nuestro país. No será fácil encontrar a un nuevo ministro o ministra que mantenga el liderazgo colombiano en la región, específicamente en el delicado asunto venezolano que es, ante todo y sobre todo, una amenaza para nuestra seguridad nacional. 

En resumen, Colombia pierde a un gran canciller, pero se gana a un inmejorable ministro de Defensa y, al fin y al cabo la prioridad ahora es la de combatir sin miedo a la criminalidad, enfrentar con ardentía al terrorismo e implementar las medidas que sean necesarias para continuar la erradicación de los cultivos ilícitos. 

No son pocos los desafíos a los que tendrá que hacerle frente el nuevo ministro y su bautizo será de “fuego”. Se inaugurará con el demencial paro que la izquierda, las Farc y demás sectores revoltosos están convocando para el próximo 21 de noviembre. Como lo han dicho Gustavo Petro y su lacayo Gustavo Bolívar, su objetivo es el de replicar en Colombia el cataclismo que se está padeciendo en Chile. 

El desafío no es menor. Holmes tendrá que garantizar el derecho ciudadano a la protesta, pero, así mismo, asegurarle a toda la sociedad que no habrá desmanes y que cualquier connato de violencia, será reprimido con toda la fuerza legítima del Estado. Acá nadie puede llamarse a engaños: el nuevo ministro de Defensa es un dirigente político respetuoso de los preceptos constitucionales -es uno de lo autores de la Constitución de 1991-, pero también es una persona a la que no le tiembla la mano cuando de enfrentar a los delincuentes se trata. 

Bien por el gobierno, que ha hecho una escogencia acertada, bien por el nuevo Ministro de Defensa, quien tiene todas las condiciones para cumplir los anhelos de la ciudadanía y, por supuesto, ese nombramiento debe tener contra el suelo a los delincuentes y a sus aliados que saben lo que les correrá pierna arriba. 

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 13 de 2019