Todas las amenazas, vengan de donde vengan y sean contra quienes sea, son totalmente intolerables y deben ser investigadas por las autoridades. Pero el caso del doctor José Julián Buelvas Díaz empuja a que se adopten medidas urgentes y ejemplarizantes. 

Las amenazas que ha recibido -sufragios y coronas de flores- porque según su propia versión, en la unidad de cuidados intensivos en la que él presta sus servicios profesionales, fue imposible salvar la vida de una paciente contagiada con COVID-19, deben obligar a que además de las acciones que les corresponde a la fiscalía y las fuerzas del orden, la sociedad en general envíe un mensaje de apoyo a los trabajadores de la salud que, arriesgando sus propias vidas, hacen esfuerzos sobrehumanos para atender a quienes han sido afectados por la pandemia. 

Las amenazas al doctor Buelvas son reflejo de intolerancia, falta de serenidad y de inteligencia emocional. Cientos de miles de personas en el planeta han sucumbido ante el implacable poder destructivo del coronavirus. Hasta los mejores servicios médicos del mundo han sido incapaces de contener a la devastadora plaga. 

A pesar de la probada agresividad del virus, los médicos no se han arredrado y, como si fueran gladiadores, lo han enfrentado con ardentía. Las personas que están detrás de las amenazas contra el doctor Buelvas, por quien el presidente Álvaro Uribe ha pedido protección, deben ser calificadas como salvajes peligrosos para la sociedad.

Para la fiscalía no será difícil individualizar a los antisociales que amenazaron al doctor Buelvas, para efectos de proceder a su captura y enjuiciamiento. 

No puede ser que ahora, nuestros profesionales de la salud, que son mal pagados, mal tratados por sus empleadores, sometidos a largas jornadas de trabajo en unas condiciones muchas veces precarias, además de arriesgar su integridad en el ejercicio de su actividad laboral, se conviertan en objetivos de los antisociales que, llevados por su propia ignorancia, pretenden culparlos por las fatalidades que ha arrojado y seguirá arrojando el COVID-19. 

Solidaridad total con el doctor Buelvas y con todos los médicos del país. Por su parte, el gobierno, además de los sentidos mensajes que ha enviado, tiene el gran desafío de evitar que las amenazas pasen de nivel. Todos los médicos que estén amenazados deben gozar de la protección debida.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 9 de 2020