“La frase “se rompió el molde” se inventó el día que a alguien se le dio por describir a Álvaro Uribe Vélez. Su inteligencia, carácter y sencillez unidos a una fuente inagotable de energía que envidiaría cualquier joven, son algunas de las características su personalidad. Uribe le imprime un sello de excelencia a todo lo que hace y a todos los cargos que ha desempeñado. Su personalidad es tan fuerte y su energía es tan arrolladora que uno lo siente llegar antes de verlo. Nuestra generación ha tenido la suerte infinita de vivir en épocas de Uribe, nada de lo que se escriba en un libro de historia podrá definirlo porque faltarán palabras, calificativos y comparativos. Con Uribe se quebró el molde”. Ana María Abello 

“La humildad es un valor que puede extenderse a todas aquellos hombres y mujeres dispuestos a reconocer que, aunque tienen una dignidad y un valor que nadie puede quitarles, y tal vez algunas cualidades propias (como la belleza, la inteligencia o determinada habilidad), no se encuentran por encima de los demás”. No voy a hablar del Álvaro Uribe estadista y político porque todos, amigos y sobre todo sus enemigos, tienen claro su indiscutible liderazgo y su papel protagónico en los últimos 20 años. Voy a hablar del Uribe humilde, de ese que se aprende su nombre y recuerda su cara con verlo una sola vez. Ese que le aprieta fuerte la mano y no le niega una foto a nadie. Ese de memoria prodigiosa, que se conoce el país de norte a sur y de oriente a occidente, que visitó hasta su último rincón porque para él no hay colombianos de primera y de segunda categoría, todos merecen la misma atención y respeto. Dos anécdotas son suficientes para retratarlo: En el 2015 llegamos al auditorio de la Universidad Libre de Pereira, en un ambiente completamente hostil. Dicen que mientras más bravo el toro mejor la corrida, pues ahí entró Álvaro Uribe en medio de chiflidos, hizo una intervención magistral y los que al principio le gritaban terminaron aplaudiéndolo y tomándose selfies con él. La segunda fue del año anterior. En medio de la tormenta de su detención, con mil problemas en la cabeza, se tomaba el tiempo todos los días para preguntar cómo estaba mi madre, hospitalizada por el Covid. Su preocupación era genuina. Son esos detalles los que hacen grande a un líder, ponerle la cara a la adversidad, coger el toro por los cachos y mostrar empatía por sus compatriotas sin importar su estrato ni su ideología. Esa sencillez es la que hace de Álvaro Uribe un gigante irrepetible”. Julián Buitrago 

“Siento un enorme compromiso con el presidente Uribe, porque defenderlo a él, es defender a la patria.

Más allá de todo el montaje judicial al que fue sometido, me enfocaré en decir que lo más importante es defender su legado hasta el final. El político más exitoso de los últimos tiempos en nuestro país y nuestra región, no merece algo distinto a nuestra entrega absoluta por esta causa llamada Colombia. No es solamente por lo que representa en la política, sino por el humano que es, por su genialidad, su sencillez, su amor único por el país, la naturaleza, la familia y por los colombianos.

Esos colombianos que hoy le agradecen haberles permitido vivir en un país que aunque no es un paraíso, mejoró mucho.

Nunca antes había sentido tanta admiración y respeto por alguien, pero es que nunca había conocido alguien así. El honor más grande de mi vida ha sido aprender todos los días a su lado, un hombre excepcional e irrepetible, así como los logros que tuvo para nuestro país, de los cuales nunca se jacta.

Como dice: “siempre delegué éxitos y asumí las dificultades”, esto como ley de vida, así lo sigue haciendo.

Dios le de mucha vida presidente, aquí estamos a su lado para defenderlo hasta el final”. Laura Medina

“Al presidente Uribe es fácil quererlo. Solo basta con sacar diariamente del baúl de los recuerdos esas sensaciones de tristeza, desprotección y terror con las que vivíamos diariamente, hasta que llegó él a cambiar nuestras vidas.

Éramos un país al que solo lo rondaba el miedo y la desesperanza.

Llegó el hombre de la mano dura y el corazón grande.

El que cumplía lo que prometía.

El que decía y hacía.

Cubrió al país con esperanza y le devolvió la fe, la tranquilidad y la seguridad.

Volvimos a ser felices. A vivir. A soñar.

Eso solo se puede pagar con agradecimiento eterno. Acompañándolo siempre en las batallas que diariamente le toca librar hoy y en las que le falten.

Sé que conmigo hay millones que no sufrimos de amnesia selectiva. Que jamás olvidaremos lo que hizo por nosotros, y que solo podemos decirle todos los días

GRACIAS PRESIDENTE URIBE.

Su felicidad y tranquilidad es la nuestra”. Doña Pily

“La estatura de Álvaro Uribe Vélez, se puede percibir desde varias perspectivas. La menos importante, se refleja en el ínfimo tamaño de sus enemigos. No tienen discurso sin pronunciar su nombre, sus vidas carecen de sentido cuando no están en dirección de acabarlo. No son nada sin él. Ellos representan el tipo de uribismo más obsesivo de todos.

Pero son otras perspectivas que muestran lo gigante que es este patriota, las que hay que ver. Aquellas que no son tóxicas como sus malquerientes. Su amor por Colombia, su historia de servicio, su sencillez, su honorabilidad y su legado. Álvaro Uribe Vélez, es y seguirá siendo, un ejemplo de ser humano, un símbolo de entrega, templanza, honestidad y trabajo. Por ello, no hay montaje que se urda en torno a él que no esté destinado a caer. Porque la fuerza que gira alrededor de lo que representa, todo lo vence. Se origina en el poder de la gratitud de un pueblo que cambió, que mejoró y que creció en virtud de su liderazgo.

Que Álvaro Uribe es un gigante, no es una opinión. Es un hecho incontestable”. Miller Soto

“Colombia antes de la llegada de Álvaro Uribe a la presidencia era una Colombia en la que la gente temía al tener que desplazarse entre ciudades pues los retenes de la guerrilla eran muy comunes y los secuestros eran cosa de cada día. Uribe hizo que recuperáramos el país, pero en ese proceso se ganó muchos enemigos pues luchar contra criminales que tienen infiltrados cada estamento de la sociedad, no es fácil. Desde los colegios, donde profesores simpatizantes con el comunismo iniciaron una campaña de desprestigio de las instituciones y de adoctrinamiento de los niños, hasta las altas cortes a las que empezaron a llegar magistrados que habían militado en juventudes comunistas. Esa infiltración utilizando todas las formas de lucha ha dado frutos y hoy vemos un país de nuevo en peligro. Esos niños ya son adultos jóvenes que crecieron engañadas por los amigos de los mas grandes asesinos y convencidos de que hay que derribar el muro de contención. El muro de contención que edificó Álvaro Uribe y que somos nosotros, los millones que le apoyamos. Hoy quieren derribar a Uribe con acusaciones sin pruebas, como lo logró determinar la fiscalía. La “jugadita” de tener una acusación sin sustento, de no permitir interrogar al testigo estrella y de no practicar las pruebas solicitadas por la defensa. La jugadita que armaron para tumbar a Uribe. Estaban tan seguros de su “jugadita” que no contaron con el cambio de tablero a un tablero en el que no podían manipular. Hoy la fiscalía determina que no hay pruebas contra Uribe”. David Ghitis

“Me enfocaré en ese Uribe noble, familiar, de mano dura pero a la vez blanda, de ese corazón grande y de un gran patriota que nos enseñó a amar y a defender nuestra patria desde el Cabo de la Vela hasta el Amazonas. Ese patriota amado por el pueblo, pero odiado por los políticos defensores de la injusticia y la impunidad. Ese patriota que combatió al narcoterrorismo sin contemplaciones; que tenía claro que sentarse a dialogar los oxigenaba y los fortalecía. Ese Uribe que llevó a cada rincón del país la presencia de esos héroes de la patria que estaban dispuestos a darlo todo por su tierra y su gente. Ese Uribe que mostraba su nobleza con un país aterrorizado y manipulado por un conflicto armado incontrolable.

¿Cómo olvidar cuando su gobierno impulsó el turismo con la imagen “Vive Colombia viaja por ella” y “Colombia es pasión? O cuando nuestro glorioso ejército al viajar por carretera nos saludaba con ese entusiasmo. Esas son las memorias de la Colombia de Uribe que yo no olvido: la Colombia democrática de mis abuelos, de mis padres y futuras generaciones. ¡Ese es el legado que hay que cuidar! ese legado de amor patrio, de seguridad democrática que atrae la confianza inversionista que no es más que prosperidad, generación de empleo y fortalecimiento de la empresa-propiedad privada. Ese legado que atacó de frente y sin miedo al narcotráfico, bajando los cultivos ilícitos de 170.000 hectáreas a 40.000. Esa extinción de dominio exprés que manejó, Fernando Londoño, siendo Ministro de Justicia de la mano de nuestro héroe de la patria, Coronel Plazas Vega, como Director Nacional de Estupefacientes.  Los mejores resultados fueron con esa dupla que acabó prácticamente con el cartel de Cali, y que, con la ayuda del Plan Colombia, conllevó a que unas NarcoFarc terminaran escondidas en Venezuela y Ecuador”. Sofy Casas

“Enumerar los logros de Álvaro Uribe, sería una tarea interminable, ha sido tanto lo que ha entregado a este país, que jamás podrán borrar su legado.

Para que se hagan una idea de la Colombia antes y después de Uribe, les cuento…

Tenía 13 años, cuando escuché a mi papá decirle a mi hermana que escondiera su carnet de la universidad, mi familia, como muchas familias de provincia, enviaron a mi hermana a la capital a estudiar… Qué terror el de mi madre cuando se acercaban las 6:00 p.m y mi hermana no había cruzado el Bongo, en Sucre, “me van a secuestrar a mi hija”, decía… Un día escuché a mi papá explicar a mi hermana, por qué no debía viajar con su carnet, “la guerrilla se lleva a los estudiantes de medicina y los secuestra”, país inviable para construir sueños y hacer una carrera… hasta que llegó Álvaro Uribe a la presidencia… ahí justo ahí, Colombia volvió a vestirse de gala y se convirtió en un país donde era posible construir sueños y diseñar metas.

Hace algunos días, leí una entrevista en la que el presidente Uribe dijo: “Quiero ser candidato a luchar hasta el último día de mi vida por el bienestar de Colombia y le pido a Dios que me ayude a no fallarle como expresidente”. Hoy le digo, presidente Uribe, usted no le ha fallado a Colombia y tengo la firme convicción, que jamás lo hará, solo un hombre como usted, de moral firme, principios sólidos y un corazón teñido de nuestra bandera tricolor, podrá seguir escribiendo el nombre de Colombia en tinta de oro… GRACIAS”. Isa Mejía 

“Álvaro Uribe Vélez: La condición humana y política espontánea, la actitud frentera que no esquiva problemas, la determinación sin cálculo contra el terrorismo, esos rasgos le han costado 17 atentados contra su vida, ser víctima directa de la violencia y no ufanarse de esa condición con fines electorales. Lo han tratado de derrumbar destruyendo su nombre y el de su familia, han denigrando su obra de gobierno; trataron de liquidarlo con la instrumentalización de un sector de la justicia que no perdona al Presidente que evidenció la connivencia de magistrados con ilegales y por eso hoy, abundan los odios heredados en su contra. Estamos en presencia del plan venganza por parte de sectores que fingen vocería y protección de los DDHH como un hipócrita manto para cubrir su fin último: Destruir a quien les impidió la toma del poder, a quien dio de baja a sus más sanguinarios cabecillas, a quien los evidenció, y los arrinconó en selvas; a quien confrontó sectores de la justicia que, en vez de fallar en derecho, se emborrachaban con las personas que debían investigar. Hoy Uribe paga un precio altísimo, producto tal vez, de un designio de su vida, enfrentar al terrorismo que se camufla y adopta a veces rostros de legalidad. Tal vez y como el mismo Álvaro Uribe lo expresó, solo se detendrá en su propósito de combatir a los violentos cuando se cumplan una de dos condiciones: “O cuando los haya derrotado, o cuando el creador ponga fin su existencia”. La historia tendrá que valorar la magnitud de un líder de talla superior, que enfrentó las balas, las traiciones, las trampas que aparentaron legalidad, pero que nuca lograron hacer que cediera en la defensa de sus férreas convicciones”. Hernán Cadavid

”Tanta ha sido la grandeza de Uribe, que afloró sentimientos adversos en algunos sectores. Bien lo retrata aquella frase que señala que “la grandeza inspira envidia, la envidia engendra rencor y el rencor produce mentiras”. 

El más reciente ataque, seguramente no el último, más que un proceso judicial fue un secuestro. Un secuestro marcado por presiones, inconsistencias, abusos del derecho por parte de funcionarios judiciales; la representación palpable de la vulneración descarada del debido proceso, el buen nombre y la recta administración de justicia. Es además, la confirmación de que aquello que no pudieron hacer en las urnas, ahora pretenden lograrlo en los estrados judiciales.

Recibimos con satisfacción las más recientes decisiones, pero no descansaremos hasta que el nombre de Uribe sea desmanchado. Proteger su legado es nuestra mayor aspiración”. Jaime Arizabaleta

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Publicado: marzo 7 de 2021