Ha trascendido la noticia de que el representante a la Cámara por Cambio Radical, el barranquillero César Lorduy, aspira a ser elegido como presidente de esa corporación a partir del próximo 20 de julio. 

Los acuerdos alcanzados entre los distintos partidos para el cuatrienio comprendido entre 2018 y 2022, establecen que Cambio Radical ejerza la presidencia de la Cámara de Representantes en el periodo 2019-2020. Ante aquel escenario, Lorduy decidió someter su nombre para efectos de que éste sea considerado en la elección. 

En febrero del año pasado, LOS IRREVERENTESpublicaron una estremecedora entrevista con las señoras Clara Luz de Ribaldo y Clara Inés Ribaldo, madre y hermana de Alicia Ribaldo, una joven barranquillera que fue asesinada el 5 de marzo de 1979 por Cesar Lorduy, un crimen que jamás fue investigado por la justicia y que por haber ocurrido hace 40 años, quedó en la más absoluta impunidad, a pesar de que el propio Lorduy -consciente de la prescripción que hay de por medio- confesó con toda desenvoltura en una entrevista radial que él sí mató a aquella jovencita. 

Lorduy, que desde joven ha sido una persona agresiva y violenta, el día de los hechos, le arrebató la escopeta al vigilante de un famoso café de la capital del Atlántico y le disparó a quemarropa, sin razón alguna, a la desvalida Alicia Ribaldo, quien el día de su muerte contaba con apenas 16 años. 

Valiéndose de la ayuda de un abogado de Barranquilla para quien su madre prestaba servicio doméstico, Cesar Lorduy logró evadir la acción de la justicia y no pagó por el crimen cometido.

Según relató la familia de la víctima, con el paso de los años, el hoy congresista Lorduy –que logró convertirse en un abogado reconocido en Barranquilla- nunca dio una sola muestra de arrepentimiento. En una ocasión, narra la hermana de Alicia, el parlamentario se encontró con un allegado de la víctima y, con total desvergüenza y en todo risueño le dijo que “yo fui el que mató a Alicia”, como si estuviera narrando un hecho heroico. 

La legislación actual, castiga con las más altas penas a los feminicidas. Un hombre que se atreva a matar a una mujer enfrentará una condena de 60 años y no podrá recibir beneficio alguno. Cesar Lorduy, que no pagó un minuto de cárcel por el asesinato de Alicia Ribaldo, no solo no fue sentenciado, sino que ha logrado escalar múltiples posiciones hasta convertirse en parlamentario, algo que no resulta sencillo en una sociedad como la barranquillera y teniendo en cuenta que él procede de un hogar humilde. 

Sería nefasto para nuestra sociedad que, además de la impunidad, ese feminicida, fuera premiado con la presidencia de la Cámara de Representantes. El Congreso de la República, que está en mora de limpiar su mancillada imagen ante la sociedad, debe enviar un mensaje en el sentido correcto. Si a Cesar Lorduy la justicia nunca quiso castigarlo, al menos que la Cámara de Representante no lo exalte convirtiéndolo en su próximo presidente. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 21 de 2019