Una de las grandes “victorias” de las Farc en el proceso con Santos fue el de permitir la reescritura de la historia, borrando de tajo buena parte de sus crímenes.

A través de la cuestionada “comisión de la verdad”, entidad conformada mayoritariamente por izquierdistas con un evidente sesgo en contra de lo que en la guerrilla llaman “establecimiento”, las Farc tienen garantizado un trato benigno. El simple hecho de que ante la historia esa estructura criminal quede al mismo nivel de las Fuerzas Militares, es un triunfo inmenso.

Como si aquello no fuera suficiente, el Consejo de Estado ha dado un salto al vacío en su reciente sentencia condenatoria contra el Estado, sancionándolo por no haber hecho lo suficiente para evitar que las Farc dinamitaran al club El Nogal.

Resulta inaceptable que el máximo tribunal de lo contencioso administrativo culpe al Estado por una acción terrorista que llevó a cabo la más peligrosa banda criminal que ha tenido nuestro país. Llegar a semejante conclusión significa decir que la Fuerza Pública es poco menos que cómplice de las Farc, como si el ejército y la policía supieran que aquel atentado iba a ser llevado a cabo y no hicieron nada para impedirlo.

Condenar al Estado por no haber hecho lo suficiente para evitar que la bomba de El Nogal explotara es tan descabellado como si el padre de una niña violada termina tras las rejas por no haber impedido que el violador ingresara en medio de la noche a su hogar. El Estado, como las personas que estaban en el club el día que las Farc detonaron el explosivo, es una víctima y no un victimario como ha concluido el Consejo de Estado, en un fallo profundamente inicuo, miserable y descomedido.

Un acción más que le resta legitimidad, credibilidad y respeto a la justicia colombiana. Pareciera que los magistrados que hacen parte de las altas cortes se hubieran impuesto la misión de ganarse el desprecio social.

Cuando el país aún no se repone del escándalo del Cartel de la Toga, ahora el consejo de Estado toma la absurda e inaceptable decisión de condenar a toda la sociedad colombiana por la bomba que los sádicos de las Farc –hoy impunes y premiados con curules en el Congreso de la República- detonaron en el club El Nogal.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 23 de 2018