Desde 2005, Colombia ha venido denunciando la presencia de estructuras terroristas en territorio venezolano, bajo el amparo de la dictadura que oprime al vecino país.  

Durante la era Chávez, el régimen se convirtió en un cómplice de los delincuentes de las Farc. El entonces ministro del Interior, Ramón Rodríguez Chacín, un sanguinario que planificó y ejecutó la masacre de El Amparo, en la que 14 humildes pescadores fueron asesinados, fue denunciado por su maridaje con estructuras de las Farc, concretamente las que dirigía el narcotraficante y reincidente Iván Márquez.

La prestigiosa revista alemana Dier Spiegel, en el año 2008, reveló que Rodríguez Chacín -que en la práctica era una de las personas más cercanas a Chávez-, era el encargado de mantener lazos de hermandad entre el régimen venezolano y la banda terrorista Farc. 

Organismos de inteligencia estadounidenses, en su momento revelaron que Rodríguez Chacín perfeccionó una alianza con las Farc, grupo que debía encargarse de entrenar al ejército venezolano en técnicas de “guerra de guerrillas”, en caso de una eventual invasión de Estados Unidos.  

Uno de los primeros funcionarios de alto nivel de la dictadura chavista que fue sancionado por las autoridades estadounidenses, como consecuencia de su participación en actividades de narcotráfico en alianza con las Farc, fue Rodríguez Chacín. En efecto, el 12 de septiembre de 2008, la OFAC -Oficina de control de Activos del Departamento del Tesoro de Estados Unidos-, lo incluyó a él y al extraditable general Hugo Carvajal, alias El Pollo, en la denominada Lista Clinton, por “su asistencia y apoyo material al tráfico de drogas llevado a cabo por las Farc”.

En criterio de la OFAC, Rodríguez Chacín y El PolloCarvajal, “le brindaron asistencia a las Farc, que  incluye la protección de embarques con cocaína y la entrega de armas para mantener su poderosa presencia en el departamento de Arauca [Colombia]”.

Faltando pocos días para la culminación del gobierno del presidente Uribe, ante el pleno de la OEA, Colombia presentó pruebas incontrovertibles que confirmaban el maridaje del chavismo con las Farc. Con fotografías satelitales, coordenadas, testimonios e informes de inteligencia, se comprobó, una vez más, la alianza criminal entre la guerrilla colombiana y la banda comandada por Hugo Chávez.

No puede olvidarse que el peligroso terrorista internacional, Rodrigo Granda, conocido como el “canciller” de las Farc, se movía libremente por Venezuela, bajo la nauseabunda protección del chavismo. Las autoridades de la dictadura, le extendieron una cédula a ese criminal, que fue capturado por las fuerzas del orden colombianas en la ciudad de Cúcuta.

Hace pocos días, ante la asamblea general de la ONU, el presidente Iván Duque presentó un documento muy completo que da cuenta de la protección que el régimen ilegítimo de Nicolás Maduro, le brinda a la organización delincuencia y terrorista, ELN.

Se trata de un informe documental que fue acompañado por algunas fotografías que sirven de ilustración. Desafortunadamente, se presentó un error de edición respecto de los pies de página de esas imágenes, el cual ha sido instrumentalizado por la extrema izquierda para desnaturalizar el documento en cuestión 

Aquí hay dos verdades que no pueden ser soslayadas: las fotografías son reales y la denuncia es totalmente verídica y contundente. 

Se equivocan quienes creen que un simple error de edición, invalida un informe de la importancia y trascendencia como el que el Duque le entregó al Secretario General de la ONU. Hoy por hoy, el régimen venezolano se constituye en el principal factor de riesgo para el Estado colombiano. Por tal razón, hizo bien el presidente de la República al presentar las pruebas que tienen tan nerviosa a la izquierda, pues las mismas demuestran que los terroristas guerrilleros, tienen en Venezuela una retaguardia miserable desde la que, además de controlar el tráfico de drogas, pueden planificar y lanzar acciones terroristas contra nuestros ciudadanos. 

@IrreverentesCol

Publicado: Octubre 1 de 2019