Pareciera que Colombia, de verdad, fuera el país del Sagrado Corazón de Jesús porque todas las semanas se producen una serie de noticias, acontecimientos que lo dejan uno perplejo, estupefacto.

Lo más grave, a mi modo de ver el panorama nacional, consiste en que nos estamos quedando sin capacidad de respuesta.

Por un lado, se encuentra el tema del Ejecutivo en cabeza del señor presidente Iván Duque.

Duque, recibió el país en un estado deplorable.

Cuando el senador Macías hizo un breve balance durante el día de su posesión se quedó corto.

Abrió Macías su discurso: “Llega usted a la Casa de Nariño como uno de los mandatarios más jóvenes y, en particular, como el primer Presidente del Centro Democrático, el partido político más joven de la existencia de nuestra República. Hoy los colombianos tenemos puestas las esperanzas y la plena confianza en sus capacidades para conducir bien al Gobierno y sacar a Colombia del socavón que recibe“.

Macías, enumeró uno a uno la herencia del gobierno corrupto y amoral de Juan Manuel Santos.

El abandono de la seguridad democrática como bandera teniendo como resultado el crecimiento exponencial de lo que hoy se conoce como las disidencias de las Farc, ELN y demás males que azotan al pueblo colombiano con el patrocinio del incremento de los cultivos ilícitos en las zonas de distensión creadas durante el proceso de paz de La Habana con las Farc.

De tal forma que el consumo de toda clase de narcóticos a nivel interno se encuentra disparado gracias al libre desarrollo de la personalidad impulsado desde la Corte Constitucional, sin contar con las políticas de salud preventivas.

Desde el punto de vista económico, Duque recibió un país desbaratado en todos los indicadores así las autoridades del gobierno anterior traten de tapar el sol con las manos.

Lo anterior, tiene como consecuencia el alto nivel de desempleo que alcanzó de nuevo los dos dígitos como consecuencia del estancamiento en el crecimiento económico producto del despilfarro por la paz que generaron un déficit comercial y fiscal sin precedentes, sin comentar sobre el incremento en la deuda pública, deuda que estamos pagando todos los colombianos gracias al mejor ministro de Hacienda, Cárdenas.

Desde el punto de vista de infraestructura, bandera que impulsara el entonces vicepresidente Germán Vargas Lleras, Macías enumeró las falencias encontradas: de 30 proyectos viales, 10 no se han empezado a construir, 14 tienen problemas de construcción y 6 no cuentan con cierre financiero.

Tanto que Germán sacaba pecho por sus obras y gestión. Ahora, venimos a saber gracias a Vicky Dávila que por cuenta de las casas gratis, Cemex obtuvo varios contratos como contraprestación de sus aportes a la campaña de reelección de JMS.

Y, sale Germán a decir que todo fue a sus espaldas, igual que el elefante. ¿Será que nos encontramos ante el ocaso de Germán?

El inventario del senador Macías continuó.

Salud, venezolanos, los compromisos firmados con la minga del Cauca por cuenta del ministro chirrinche Iragorri, el programa de familias en acción, el compromiso de más de $130 billones de pesos para implementar los acuerdos de La Habana, compromisos de más de $93 billones de pesos en vigencias futuras de la Nación, baja actividad exploración petrolera, el desmesurado incremento de la burocracia 83.600 nuevos cargos y más de 27 nuevas entidades estatales.

Claro, con el paso del tiempo, no propiamente de los Santos, todos estos males se van incrementando exponencialmente. Resultado de lo anterior, la frágil capacidad de gerencia está pasando una cuenta de cobro muy fuerte a Duque sumado al juego de lo políticamente correcto.

Los colombianos estamos inmersos en nuestro acontecer diario, para solucionar nuestras propias necesidades, sin tener en cuenta que esos problemas a nivel macro están creando un hueco profundo en todo el andamiaje institucional.

Y eso que no sabíamos todo lo que se ha venido a saber de la vía a Villavicencio.

Como colofón final a esta columna de opinión, señor presidente Duque, pregunta de un ciudadano de a pie: ¿cómo por qué premiar al general Mejía? ¿cómo porqué seguir premiando a los funcionarios del gobierno anterior? ¿cómo porque firmar la JEP cuando podía objetarla?

El daño moral que hizo el gobierno corrupto y amoral de JMS es irreparable.

Mientras tanto, Andrés Felipe Arias en su viacrucis ante la indiferencia e indolencia de los colombianos.

Puntilla: Al parecer Santrich, el de las gafas, ya se encuentra en Cuba…Mientras tanto, Trump con más de 95% de aprobación entre los republicanos.

@RaGomezMar

Publicado: julio 16 de 2019