Análisis de Camilo Rubiano Becerra 

La semana qué pasó, el Banco de la República le reveló a los colombianos, el último reporte sobre la deuda externa del país. El resultado sigue siendo preocupante. En varias ocasiones desde este espacio, hemos denunciado este problema al que al parecer al gobierno de Juan Manuel Santos parece no importante.

El reporte concluye, que la deuda al mes de julio se situó en $121.618 millones de dólares, lo que significa un crecimiento cercano al 12% respecto del año pasado. Sumado a esto, se indicó que el déficit de cuenta corriente del primer semestre, creció en $127 millones de dólares respecto del año pasado, situándose en el 4.1% del PIB colombiano.

Lo preocupante de todo esto, es la reacción nula del gobierno. Tanto el Presidente Santos como el ministró Cárdenas, se han mantenido en el discurso de que las cosas van muy bien.  Por un lado el primer mandatario, señala que la inversión extranjera directa ha aumentado este año, cuando la misma CEPAL señala que Colombia ha sufrido la caída más alta de toda la region, algo cercano al 56% respecto del año pasado. Y el ministro de Hacienda, sigue afirmando que el crecimiento del país será superior al 2.5%, aunque el mismo Banco de la República y la Andi ya lo proyectan en 1.6%.

Esta situación, no es más que el resultado de una política económica mediocre. La asfixia tributaria, creada por una absurda e inapropiada reforma tributaria, que terminó de empeorar el panorama, cargándole a todos los colombianos un IVA del 19%, que lo único que hizo fue disminuir la capacidad de compra del ciudadano, generando graves repercusiones en el comercio, que según Fenalco las ventas acumuladas al mes de agosto se ubicó en -0.4%.

Adicionalmente, el gobierno sigue actuando de manera irresponsable. La semana pasada también se aprobó el presupuesto del año 2018, donde no se entiende que se haya recortado recursos a sectores importantes como el agropecuario, el deporte y la ciencia, cuando al mismo tiempo incrementa su nómina en casi 7.000 nuevos cargos con un costo cercano a los $800.000 millones.

A esta delicada situación que no acepta el gobierno, se le tiene que sumar los costos que genera la implementación de los acuerdos y acá es donde abiertamente le hago una pregunta al Presidente Santos y al ministro Cárdenas ¿van a cumplir con todos los compromisos asumidos en los acuerdos? Esto lo digo, porque según Fedesarrollo, Bank of America y el JP Morgan calculan que la implementación tendría un costo cercano a los $180 billones de pesos. ¿O la idea es solo asegurarle al grupo de cabecillas sus beneficios y dejarles el problema a las victimas y a los campesinos que les prometieron el oro y el moro?

Con este crecimiento mediocre, no van a poder cumplir nada, lo que convierte este acuerdo en un acuerdo económicamente inviable, con unos pocos ganadores que ya conocemos y a la mayoría de colombianos como perdedores al tener que que cargar con todas estas irresponsabilidades.

Crecimiento mediocre = gobierno mediocre

@camilorubianobe

Publicado: octubre 23 de 2017