Uno de los primeros ofrecimientos que hizo el presidente electo Iván Duque fue, precisamente, el de la cancillería. El designado es el mejor aspirante posible: Carlos Holmes Trujillo, un abogado vallecaucano de amplísima trayectoria política y diplomática.

Empezó su carrera pública como alcalde de Cali. Fue el primero en ser elegido popularmente y su gestión dejó una impronta imborrable en la capital vallecaucana.

Uno de los momentos más importantes de nuestra historia reciente fue la asamblea nacional constituyente que en 1991 redactó nuestra Carta constitucional. Trujillo fue uno de los delegatarios en los que fue delegada esa representación popular. Entre sus logros estuvo el de imponer el voto programático y la incorporación de los mecanismos de participación ciudadana como el referendo, la consulta popular y el plebiscito, entre muchos otros.

Fue ministro de Educación y de Interior.

Su trasegar diplomático ha sido prolífico. Sin ser un funcionario de carrera, se puede decir que ha hecho el recorrido en el servicio exterior desde abajo.

Su primer cargo fue como auxiliar administrativo en la embajada de Colombia en Japón. Allí aprendió el quehacer de la diplomacia, pues fue ascendido a cónsul y durante dos años fungió como encargado de negocios de esa misión diplomática.

En los años 90, fue nombrado embajador de Colombia ante la OEA. Luego estuvo en Austria y de ahí pasó a Rusia.

En el gobierno del presidente Uribe, fue nombrado como embajador en Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca e Islandia. Desde esa embajada logró que los suecos, que históricamente habían sido críticos de la Seguridad Democrática, fueran los primeros en respaldar de manera decidida el proceso de observación y apoyo al proceso de paz y desmovilización de las estructuras de autodefensa.

Gracias a sus logros en los países nórdicos, el gobierno de Uribe decidió nombrarlo como embajador en Bélgica y la Unión Europea. Desde esa delegación, lideró la negociación y sacó adelante el tratado de libre comercio entre nuestro país y la UE.

Regresó a Colombia y desde el comienzo se integró al esfuerzo liderado por el presidente Uribe para construir un partido político. Enfrentó con ardentía y gallardía al gobierno de Juan Manuel Santos.

Aspiró a la presidencia en 2014, pero fue derrotado en la convención del Centro Democrático. Zuluaga lo designó como su fórmula a la vicepresidencia. Para muchos, la presencia de Carlos Holmes Trujillo en esa candidatura era sinónimo de seriedad, aplomo y conocimiento.

A pesar de la derrota en aquellas elecciones, Carlos Holmes Trujillo se mantuvo firme en la brega política. Fue, de lejos, uno de los más juiciosos estudiosos del acuerdo entre Santos y la banda terrorista de las Farc. Gracias a su experiencia en esos asuntos –fue el primer Alto Comisionado para la Paz en Colombia-, identificó los peligros que estaban incluidos en dicho acuerdo y se dedicó a exponerlos en nuestro país y distintos lugares del mundo.

Convencido de la inconveniencia de los acuerdos, adelantó una muy estructurada campaña por el NO en el plebiscito. Después de Uribe y Duque, Carlos Holmes Trujillo fue la voz que más se hizo escuchar durante la campaña plebiscitaria de 2016 que logró imponer el NO ante el SÍ de Santos y las Farc.

De cara a las elecciones de este año, Trujillo García sometió su nombre a consideración de los uribistas. Hizo parte del grupo de precandidatos que aspiraban a quedarse con la nominación.

Hizo una campaña seria, propositiva, sin agravios y siempre buscando fortalecer la unidad del Centro Democrático.

Cuando se presentaron dificultades para escoger el mecanismo de elección del candidato del CD, Trujillo se apartó de la discusión y aseguró que acogería sin reparo alguno el procedimiento que adoptaran sus competidores, una actitud que todo el uribismo le reconoció y aplaudió por su gallardía.

Cuando empezaron las encuestas, Carlos Holmes Trujillo siempre estuvo en el segundo lugar, pocos puntos por detrás del hoy presidente Iván Duque.

El día que se reveló la última encuesta, Trujillo de forma generosa aceptó el resultado y en ese mismo instante alzó la mano de su competidor Duque, reconociéndole su victoria. En ese momento, el uribismo en pleno quedó notificado del talante generoso de Carlos Holmes Trujillo, el nuevo canciller de la República.

Quienes han trabajado con él, dan fe de su compromiso, seriedad y profundidad. Es un trabajador ingenioso e incansable y eso se verá reflejado en la política exterior que se empezará a aplicar a partir del 7 de agosto.

Acertó el presidente Duque con el nombramiento de Carlos Holmes Trujillo. Colombia se gana a un gran canciller y este portal perderá a uno de sus más leídos y respetados columnistas.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 16 de 2018