Se ha convertido en lugar común la afirmación de que en tiempos de campaña, los militantes de los partidos políticos deben “tragarse algunos sapos” en aras de fortalecerse frente a las fuerzas rivales. 

En la campaña de 2018, cuando el Centro Democrático tomó la polémica decisión de presentar listas abiertas, algunos dirigentes del uribismo defendieron la determinación asegurando que las campañas se ganan con “plata y con votos”. 

Ello permitió que las listas se colmaran de personas que ninguna identidad ideológica tienen con el uribismo. Y no pocos de los avalados terminaron ganando curules. 

Los partidos tienen la potestad de imponer las condiciones que les parezca antes de otorgar un aval. El papel de quien funge como representante legal de una colectividad consiste en realizar lo que empresarialmente se conoce como la “debida diligencia” antes de darle vía libre a una aspiración. 

El asunto va más allá de revisar si el solicitante tiene asuntos pendientes con la justicia o con los organismos de control. Además de eso, que es fundamentalísimo, es perentorio conocer realmente cuál es su agenda política.

Durante el gobierno de Juan Manuel Santos, uno de los principales perseguidores de los presidentes Uribe y Duque fue el polémico Pablo Felipe Robledo quien convirtió a la superintendencia de Industria y Comercio en una suerte de policía política. 

En plena campaña de 2018, Robledo, apoyado por el delincuente Laude Fernández, montó una brutal operación de seguimientos ilegales y de montajes con los que pretendió liquidar la candidatura presidencial uribista.

Desde los cuarteles de Robledo, surgió la falsa historia de que Uribe y Duque estaban trabajando con la firma británica Cambridge Analytica, compañía denunciada globalmente por manipular datos de millones de personas con fines políticos. Según Robledo, Uribe y Duque habían creado en Colombia una aplicación denominada “Pig” con el propósito de bombardear con información falsa a los ciudadanos antes de que tuvieran lugar las dos vueltas presidenciales. 

La farsa de Robledo era evidente, pero el daño causado fue considerable. 

Uno de los hombres de confianza de ese oscuro superintendente es el señor Daniel Orozco Caicedo. Quienes trabajaron con él en la superintendencia coinciden en que era -Orozco- el hombre que le hacía los mandados a Robledo.

Cuando empezó el gobierno Duque, Orozco -que es un tipo acostumbrado a volar por debajo de los radares- logró colarse en la administración. Fue nombrado como secretario general de Fontur -entidad adscrita al ministerio de Industria, Comercio y Turismo-. Duró pocos meses en el cargo, pues el gobierno descubrió su pasado.

Las expresiones elogiosas de Orozco a Pablo Felipe Robledo hablan por si mismas. Basta con darle una revisada rápida a su cuenta de Twitter

En diciembre de 2015, en plena persecución del santismo contra el uribismo, Orozco escribió: “Muy orgulloso y afortunado de trabajar y aprender al lado de @pfrobledo. Personaje del año en @RevistaSemana”.

En noviembre de 2016, después del robo del plebiscito, hay otra expresión elogiosa de Orozco hacia su mentor: “Felicitaciones @pfrobledo un merecido reconocimiento a la eficiencia y rectitud en los asuntos públicos. Siempre en el top de los mejores”.

En abril de 2017 se encuentra una nueva lisonja: “Hoy @elespectador destaca el liderazgo responsable de @Pfrobledo Ejemplo diario para todos quienes orgullosamente trabajamos en @sicsuper”. 

Hoy, Orozco trata de mimetizar su cercanía con Robledo, cuando era evidente su papel en la superintendencia perseguidora que puso todo su aparato al servicio de la persecución contra los presidentes Uribe y Duque. La oficina del hoy candidato a la cámara por el Centro Democrático quedaba a pocos pasos de la de Robledo y fue donde se trazó el complot contra el uribismo buscando vincular a esa corriente política con Cambridge Analytica.

La directora del Centro Democrático, Nubia Stella Martínez le aseguró al director de LOS IRREVERENTESque ella supuestamente hizo el due diligence respecto de Orozco y que no encontró nada en su hoja de vida. Evidentemente, ella no tuvo tiempo de darse una pasada por la cuenta de Twitter del flamante candidato, ni tuvo tiempo de revisar sus oscuras maniobras para procurar el encarcelamiento de Uribe y de Duque en la campaña presidencial de 2018.

Tampoco parece haberle importado el maridaje entre Orozco y Pablo Felipe Robledo quien, precisamente, la semana pasada fue denunciado por los delitos de calumnia e injuria agravadas por la senadora uribista Paola Holguín y por el propio presidente Uribe.

La pregunta que surge entonces es porqué llega Daniel Orozco al Centro Democrático. La respuesta proveída por Nubia Stella Martínez es que él es el candidato de nadie menos que Edward Rodríguez quien la semana pasada renunció al CD y que hizo noticia en las últimas horas por celebrar la victoria del socialcomunista chileno Gabriel Boric.

Grande el sapo que tendrán que tragarse los electores uribistas, pues entre los 17 aspirantes del Centro Democrático a la Cámara por Bogotá está el principal lugarteniente del perseguidor Pablo Felipe Robledo, sujeto que ahora dice ser militante del Centro Democrático pero que en el pasado aseguró ser miembro del partido conservador, tal y como se ve en un trino suyo de abril del año 2019. Definitivamente, la política es dinámica, muy dinámica.

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 20 de 2021