Vivimos en un tiempo de constante convulsión, donde las redes sociales se han convertido en el escenario diario de diatribas, acusaciones mordaces y nula verificación por parte de quienes frecuentemente lanzan afirmaciones sin sustento frente a sus opositores o contrincantes. En nuestro país, el populismo ha encontrado una gran oportunidad en esta dinámica para impulsar teorías que legitimen su causa, y rompan la confianza de los ciudadanos en las instituciones, objetivo final de quienes disfrazados de ovejas amenazan nuestra democracia. 

El método sistemático que han impulsado desde distintos sectores afines al proyecto anti-sistema, para fragmentar la institucionalidad, es el de reescribir nuestra historia con discursos y afirmaciones fantasiosas que eleven a la categoría de corrupción y criminalidad todo aquello que represente contención a sus aspiraciones de adueñarse de nuestro país. 

En esta estrategia, el primer objetivo ha sido manchar el nombre del Presidente Álvaro Uribe Vélez, a quien nunca han podido derrotar en las urnas. En segundo lugar han buscado acabar con el nombre de nuestras fuerzas armadas, defensores constitucionales de la democracia. En tercer lugar y de manera más reciente han buscado acabar con el prestigio de la registraduria y las autoridades electorales. 

Esta táctica no solo es peligrosa, nos debe hacer reflexionar sobre cual será la actitud del proyecto populista en caso de volver a ser derrotado de manera legitima en las urnas. Recordemos que el candidato derrotado en las elecciones de 2018 ha intentado vender el falso discurso del fraude electoral. 

Como ciudadanos es preocupante ver como avanzan las calumnias y los ataques a las instituciones, mientras de manera paralela algunos buscan limpiar el nombre de los criminales que por años amedrentaron con armas a millones de colombianos. Pocos hoy recuerdan como la comisión de la verdad del holocausto del palacio de justicia, afirmó que sí existió financiación y relacionamiento entre el narcotráfico y el m-19, guerrilla que dejó miles de victimas y que actualmente tantos quieren dibujar de héroes.

Así mismo desde algunos sectores minimizan los crímenes cometidos por parte de las FARC, el ELN y otros grupos armados bajo el discurso de la paz, construyendo a su alrededor un sin numero de justificaciones “revolucionarias” contrarias a la realidad vivida por miles de victimas. 

Aunque cada uno de estos elementos puede parecer un mundo aparte, confluyen bajo un elemento común bien estructurado, la reconstrucción de una historia que muestre al Estado y las instituciones como enemigos del bien común.  Es momento de que levantemos nuestra voz de manera clara y no permitamos que con injurias reescriban nuestra historia. 

@gabrieljvelasco

Publicado: marzo 2 de 2021